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HIERRO 2020

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Luciano Eutimio Armas Morales

He recibido por e-mail, una invitación para asistir el próximo viernes día 17 en el Mirador de la Peña, a la presentación del "Proyecto Estratégico El Hierro-Horizonte 2020". Viene acompañado el escrito, de un archivo adjunto en el que se describen en siete apartados los hechos relevantes y los retos o soluciones propuestas "para alcanzar una planificación consensuada de nuestra isla". Pienso asistir, pero como no sé si habrá coloquio y si tendré oportunidad de expresar mi opinión, la anticipo por medio de estas líneas.
Para empezar, me parece muy loable y es de agradecer que alguien se interese por el futuro de nuestra Isla y por tratar de mejorar las condiciones de los herreños de nacimiento o de adopción que vivan en esa tierra, así como de las generaciones que nos sucedan. Y como las condiciones de sanidad, educación y servicios sociales nos vienen dadas por instancias administrativas superiores, de lo que se trata en dos palabras es de generar actividad económica y riqueza que, convenientemente repartida, propicie trabajo y mejora de las condiciones de vida de la población y alternativa para jóvenes formados, para que no se vean en la necesidad de tener que emigrar. Y para lograrlo, hacen un diagnóstico y desgranan las recetas.
El documento propone unas cincuenta medidas o recetas, comenzando por "Potenciar la imagen distintiva de El Hierro basada en la naturaleza y la sostenibilidad, e impulsar actividades económicamente rentables aprovechando los recursos naturales, la naturaleza y la sostenibilidad". Particularmente, me parece acertado.
Para lograrlo proponen, entre otras medidas, "mejorar la conectividad mediante la ampliación del aeropuerto". Pues que quieren que le diga, no sé muy bien como se podría ampliar sobre el mar y cuanto costaría, pero me parece muy bien. Así podría venir directamente desde Glasgow o desde Bergen, un Boeing 747 o un Airbus 340 con trescientos turistas, que al llegar a El Hierro los llevarían a la pensión Casañas a dormir por turnos o en literas, dicho sea con todo el respeto y afecto a mi amigo Bebo y a una familia que han sido pioneros admirables de la oferta alojativa de El Hierro. ¡Fantástico! Me parece muy acertado.
También me parecería muy acertado que se construyese en nuestra Isla, que es la más occidental y meridional de las tierras europeas, un puerto deportivo para trescientas cincuenta embarcaciones de las cuales serían cincuenta amarres para yates de lujo, como punto de referencia en las rutas entre Europa y América. Me parecería fantástico.
Y también me parecería muy acertado que se construyese un parque de atracciones estilo PortAventura o ParqueWarner, a ser posible en los Llanos de Irama y así compensaríamos la ancestral marginación del Sur, al que irían a divertirse los turistas que hayan llegado por el aeropuerto ampliado. Sería fantástico.
Como soñar es gratis y la carta a los Reyes Magos aguanta todo lo que le pongan en el papel, por pedir que no quede.
Pero en la realidad hay unos parámetros básicos que rigen la actividad económica: existe la oferta, la demanda, y la comunicación entre unos y otros mediante el "transporte" de mercancías o de información. Elemental.
Sector primario: ¿Qué puede ofertar El Hierro? Con limitaciones en el territorio, explotaciones de reducido tamaño y el coste de la insularidad, se imponen productos con calidad diferenciada y de alto valor añadido para que el coste marginal del transporte suponga menor porcentaje del precio final. Y se impone una adecuada promoción y comercialización, en el que deben tener protagonismo las instituciones públicas por la debilidad y atomización del sector. El sector público y el sector privado complementándose, no compitiendo entre sí.
Y son necesarias subvenciones, sin tener que ponernos colorados, porque la PAC de la Unión Europea se lleva el mayor capítulo del presupuesto, y si no, que se lo pregunten a los franceses y los italianos. Hay que ayudar a los pescadores, a los ganaderos y los agricultores, pero no mediante la creación de una burocracia costosa e ineficiente y las subvenciones al alero, sino primando la eficiencia y la productividad. Por eso no vale lo de ir a China a vender Viña Frontera para hacer turismo a cuenta del presupuesto, mientras en El Corte Inglés o en Makro no se consigue este vino.
Al sector secundario hay que apoyarle dentro de las limitaciones que un tejido industrial puede tener en una isla como la nuestra, pero no dándole tres millones de euros sin interés a un especulador para que compre patrimonio del Cabildo, que es como decir de todos los herreños, sino informando y asesorando a los pequeños industriales de la isla para que puedan desarrollar pequeños proyectos, que los hay con capacidad e iniciativa para ello.
Y llegamos al sector terciario que es el pilar muchas economías desarrolladas, en nuestro caso, el turismo. La gallina de los huevos de oro. ¿Qué podemos hacer para atraer un flujo de turistas a la isla que propicie una reactivación económica?
Recuerdo como en mis tiempos de estudiante de bachillerato comenzó a gestarse un incipiente desarrollo turístico en Lanzarote, en parte impulsado por gestiones de Antonio Avendaño Porrúa, todopoderoso Delegado del Gobierno en Las Palmas por aquella época.
La Isla de Lanzarote no contaba con infraestructura turística pero tenía los atractivos naturales que le han hecho universalmente conocida. Los turistas llegaban a Gran Canaria a pasar sus vacaciones, y las agencias le organizaban excursiones a Lanzarote por un día. La demanda de visitar Lanzarote fue creciendo, y como efecto de la misma, se inició el desarrollo de la industria turística alojativa que dio lugar a un gran crecimiento económico y demográfico, que hizo necesaria en varias ocasiones la ampliación del aeropuerto.
¿Cuál es el problema que impide el desarrollo turístico de El Hierro?
En gran medida, el problema son los políticos.
En parte por su ineptitud, y en parte porque generalmente sus prioridades no son coordinarse y aunar esfuerzos por la defensa de la Isla, sino que su objetivo primario es tratar de descalificar al rival y cultivar el clientelismo político tratando de permutar adhesiones por subvenciones o contratos de trabajo. Por ejemplo. Y así nos va.
La Isla de El Hierro ha perdido una magnífica oportunidad con la crisis del volcán. Se podía haber aprovechado para demandar un verdadero "plan de adopción" como el que hizo Franco, pero con criterios de equidad y eficacia. Se podía haber solicitado la declaración de una especie de zona catastrófica o algo similar, que impulsara un plan de choque y reactivación económica. Pero no. El afán de protagonismo político era más fuerte que el deseo de volcarse y coordinarse para demandar lo que la Isla necesitaba.
Algo se consiguió, no obstante. A Binter se le convocó a una reunión en El Cabildo a la que vino la plana mayor de la compañía, y se consiguió que la franja horaria del vuelo a Gran Canaria se retrasara una o dos horas... Ah si, y un número de teléfono de tarifa compartida o algo así, por el que Binter donaba unos céntimos por cada llamada para ayudar a la Isla por la crisis del volcán. Realmente patético y humillante.
El Hierro tiene recursos para atraer un segmento importante de turistas que valoran el turismo de naturaleza, tranquilidad, senderismo, diversidad de paisajes, submarinismo, etc. Lo que necesitamos es poner en contacto esa valiosa oferta que tenemos, con esa demanda potencial que existe. Y eso se consigue con el transporte y la adecuada promoción.
El transporte es a la economía, lo que las arterias a un organismo: son las que llevan los nutrientes y el oxígeno a las células y dan vida al organismo. Si las arterias se obstruyen, el organismo no puede sobrevivir.
Por eso he dicho y repito, que el problema primero, segundo y tercero de la Isla de El Hierro es el transporte, y de él dependen todos los demás: la agricultura, la ganadería, la pesca, el comercio, la industria... ¡Y el turismo! Transporte marítimo y transporte aéreo, para la isla más pequeña y alejada.
La economía de El Hierro tiene un cuello de botella que la estrangula que es la costosa conexión entre la oferta y la demanda. Y mientras eso no se resuelva, no circulará la savia vivificadora de una reactivación económica.
Oye tú, ¿Y qué se puede hacer?
Pues no sé, se me ocurre alguna idea. Incidiendo en el transporte, desde luego. Por ejemplo: Se consigue con el esfuerzo coordinado de las tres administraciones y la bendición de Bruselas, que se establezcan dos vuelos diarios a primera y última hora del día que enlacen el aeropuerto Reina Sofía con el Hierro. De los aproximadamente quinientos mil turistas que llegan cada mes a Tenerife, vendrían a El Hiero de excursión cincuenta turistas cada día (Suponiendo ocupación media del 70,%) acogiéndose a una tarifa para no residentes de cuarenta euros ida y vuelta, que visitarían el Centro de Interpretación del Volcán (Por cierto, ¿Qué hay de eso?), muesos, La Central Hidro-Eólica, Ventejí y el Garoé, senderismo en La Llanía, comprarían algo de artesanía, comerían en restaurantes, utilizarían transportes locales...
Mil quinientos turistas al mes. El 0,003 % de los que llegan a Tenerife. Y de esos mil quinientos, el diez por ciento dirían: "Oye, me encanta esta Isla. En las próximas vacaciones nos venimos aquí una semana". Y ese flujo generaría mil ochocientas semanas de estancia en La Isla. Aumentaría la demanda. Se pondrían más vuelos. Se construiría un hotel de 150 camas para atender la demanda de estancias. Luego otro de 300 camas. Aumentaría la oferta de conexiones. La isla se pondría de moda como un destino selecto. El grupo Radison de Noruega, por ejemplo, se decide a hacer un resort tipo Jardín Tesina para diversificar su oferta en Canarias. El Aeropuerto se queda pequeño... ¡ Hay que ampliar el aeropuerto ¡
¿Qué les parece? Bueno, esto podría parecer el cuento de la lechera. Pero los dañinos de verdad son los que pretenden hacer queso sin saber de verdad lo que es una vaca ni lo que es la leche, y además cobran.
En fin, queridos lectores, que hoy me he extendido un poco más de lo habitual. Pero es que me hervía la sangre. No sé si alguien habrá recibido una subvención para redactar estos "siete hechos relevantes y cincuenta recetas". Pero cuando un amigo me preguntó qué me parecía "El Hierro 20-20" le contesté: "Bla, bla, bla".
Pues eso, "Bla,bla,bla". Y que ustedes tengan un buen día.
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