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EL SANGUINARIO CORTE DE CABEZA por Rafael Zamora Méndez

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Consideradísimos Adictos y fieles Lectores de "HIERRO DIGITAL":

El más afectuoso saludo para todos ustedes y, de una forma muy particularmente especial, para cuantas nobles féminas lleven el difundido nombre de JUANA, así, como los recios varones, el de JUAN; cercanos a celebrar el próximo lunes 24 de los corrientes, el venturoso día de su feliz Onomástica.

Ya, en sus tradicionales plenas Fiestas Patronales, se encuentran los asolados habitantes de La Restinga quienes, haciendo de tripas corazón, de ninguna forma y manera, ha pesar de sus múltiples adversidades en crisis, de ninguna forma y manera, han querido confinar en el olvido sus tan oficiales y prestigiosos agasajos de costumbre.

Algo, bastante similar, acontece con los animados Organizadores que, cada año, en el placentero rincón del TAMADUSTE, celebran y preparan a conciencia la ardiente recepción canicular, inflamando unas sugestivas hogueras, cuyas ardientes llamaradas suelen ser habitualmente escoltadas por las culinarias sabrosuras de unas enormes tortillas o colosales paellas familiares, garbosamente cortejadas por características notas musicales.

A no ser que, por supina ignorancia personal, a mi intuición, jamás ha llegado la risueña noticia de que, en el SAN JUAN, ubicado en nuestra VILLA DE SANTA MARÍA DE VALVERDE, a tal afinidad, cosa bastante curiosa y rara, se haya conocido algún que otro positivo ofrecimiento.

Como es bien sencillo y natural, mi corazón se inclina de una forma bien distinta y especial, hacia mis preclaros compañeros de toda la vida, JUAN ANTONIO REBOSO PADRÓN y JUAN CARLOS PADRÓN PADRÓN, fieles colegas ambos que han puesto con ejemplar firmeza sus laboriosas manos y decidido empeño, sobre el mejor funcionamiento de la capitalina Emisora "ONDA HERREÑA", asiduamente funcionando a diario, no por obra de estos dos impulsores caballeros, sino...milagrosamente.

Junto a ellos, un arriesgado grupo de buenos herreños, sin escatimar económicos sacrificios y denodados esfuerzos, han hecho posible la expuesta realidad de este increíble prodigio sonoro, atravesando barreras de Internet, al fácil alcance de todos nosotros.

No sé si recordarán el simpático caso de aquel pobre individuo que, encontrándose en lo más alto de un elevado edificio, sufriendo un inesperado accidente va cayendo al vacío y, en su angustioso descenso hacia la empedrada calle, acude a su santo patrón, implorándole:

-.- ¡AYÚDAME! SAN JUAN BENDITO! AUXÍLIAME Y SOCÓRREME! ¡SÁLVAME, AMADO PATRONO!

Y, efectivamente, una invisible mano le sostiene por el sudoroso cogote, mientras una recóndita lejana voz, le pregunta:

-.- ¿A QUÉ JUAN ANDAS LLAMANDO?

-.- ¡A SAN JUAN BOSCO!

.-. ¡LO SIENTO: YO SOY EL BAUTISTA, HIJO MÍO, ASÍ ES QUE... ¡REVIÉNTATE!

Y, soltándole, fue olímpicamente a parar, a estrellarse, en el mismo fondo del fratricida suelo.

Y, esto viene, precisamente a cuento, debido al innegable hecho de que en el cambiante y extenso santoral, muchos nombres suelen confundirse, contribuyendo con ello al transigente barullo de las dudas, equivocaciones o crasos errores, a la hora de intentar darles albricias a cuantos apetecemos halagar.

Es algo muy similar a los tantos reyes y "Luises" galos, a los que hemos de adosarles algunos dígitos romanos, para así, poder diferenciarles.

Resulta sumamente sencillo saber cual es el JUAN que en esta especial ocasión, nos hallamos enalteciendo:

SAN JUAN BAUTISTA fue el m prodigioso fruto carnal de los longevos padres, ZACARÍAS e ISABEL.

Primo de Jesucristo, recibiera de sus propias manos, allá en el Jordán, las sacrosantas aguas bautismales.

Desde el yermo desierto, sin respiro ni descanso, predicó la venida del Mesías.

Con soberana intrepidez y descomunal arresto, sin aprensiones de ningún género, al feroz rey Herodes Antipas, le echó en cara sus pavorosos crímenes y lujuriosa licencias, por las cuales, a instancias de su acoplada concubina, Salomé, totalmente vengativa, en el año 32, después de haber interpretado su lasciva danza de "Los siete Velos", fue cruelmente degollado, para, seguidamente, exhibir su leónica cabeza en sanguinolenta bandeja de plata.

Dicen que... la exageración, es la dulce mentira de la gente honrada.

En nuestra proposición de hoy, creo que, en muy poquito nos hemos extremado.

Cancelaremos este espacio, con una terminante congratulación especial, meritoriamente brindada, a nuestro esclarecido Doctor, JUAN RAMÓN PADRÓN PÉREZ, quien, además de haber conquistado en equitativa vida, la alta distinción de que su ilustre nombre figure en una de las muy recorridas arterias de Valverde, cuenta por entero con la espontánea gratitud y la estimación incondicional de todos sus conciudadanos, por la magnánima fecunda labor médica, tan heroicamente desarrollada, de por vida, exclusivamente, en su muy querida y natal Isla de El Hierro, habiendo voluntariamente eludido otros más destacados sitios, importantes puestos y privilegiados lugares investigadores, en los cuales, sin lugar a dudas, también hubiese considerablemente descollado con los más consignatarios y esplendorosos laureles.

¡EN LA NOCHE DE SAN JUAN,
SE ENCENDERÁN LAS HOGUERAS!
¡DE ESTE FUEGO, A DISFRUTAR
QUE, SUS LLAMAS SERVIRÁN,
PARA QUEMARNOS LAS PENAS!

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