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Votar cuando has dejado de creer en la clase política

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Tengo 41 años y siempre he ejercido mi derecho al voto. Siempre he tenido claro a quién he querido votar y qué programa se ajustaba más a mis creencias.
Pero esta vez no sé a quién votar, porque, sencillamente, he dejado de creer en la clase política.
Me he cansado de oír siempre los mismos discursos, de esperar las mismas promesas, de ver como unos y otros mienten y manipulan con el único objetivo de llegar al poder para cumplir con los compromisos que van adquiriendo en el camino.
La verdad es que ha llegado un punto en el que prácticamente soy incapaz de mantener una conversación con un polític@ porque veo que no es real, que es falsa e interesada.
La gran mayoría buscan con desespero qué decir en un mitin para conseguir votos, lamentablemente no conocen los problemas del pueblo al que supuestamente van a representar y son incapaces de reconocer que ellos son una parte importante del problema.
Seguro que ustedes igual que yo pueden hacer una larga lista de falsas promesas y también de las necesidades reales que tiene la sociedad herreña.
El otro problema lo creamos nosotros mismos cuando permitimos que exista un tipo de política basada en el intercambio del voto por un trabajo digno, por una aceptación social, por reconocimiento....
Ese voto tiene que garantizar los derechos de todos los ciudadanos, y los políticos tienen la obligación de gestionarlos con trasparencia e igualdad de oportunidades.
El trabajo de todos, la aceptación social del conjunto de ciudadanos, el desarrollo económico de todos los pueblos y de todos sus vecinos... no solo de quienes ellos creen que les han votado.
El Hierro, después de 30 años de una política basada en una falsa democracia, fundamentada en un malentendido sentido del uso del voto, y adornada por un falso desarrollo sostenible, necesitaba un cambio, y lamentablemente, ese cambio no ha llegado.
Fuimos muchos los que luchamos por acabar con ese tipo de política, que tanto daño ha hecho en la sociedad y los hogares herreños, y lo único que hemos podido ver, es un continuismo lamentable que ha hundido aún más a parte de la sociedad herreña, porque sencillamente nos ha quitado la esperanza de cambio.
Yo personalmente he dejado de creer en la clase política, aunque soy consciente de que las generalizaciones siempre arrasan con honrosas excepciones.
Estoy cansada de oír siempre lo mismo, que si el avión es caro, que si el barco es malo, que si no hay suelo industrial, que no dejan desarrollar los suelos turísticos de la isla, que si se amplía el aeropuerto, que si la tarifa punto a punto, que si la central hidroeolica, que si el desarrollo sostenible, que hay conseguir una fiscalidad especial para la isla, que si hay que regularizar la oferta alojativa ilegal....Llevo 18 años aguantando falsas promesas y por lo menos diez viendo como la isla en vez de ir hacia delante ha ido hacia atrás a pasos agigantados.
Todos los políticos que he conocido siguen pronunciando el mismo discurso, sin ser eficaces en su gestión, sin conseguir nada que saque a la isla del camino a la deriva al que va dirigida.
Y la sociedad ¿qué hace mientras tanto?, conformarse. Conformarse con lo que sea, con lo que haya, sin espíritu de lucha, de inconformismo, sin espíritu de superación. Solo observo algo de energía para criticar al que si intenta luchar por el interés común. Lamentable.
Necesito una reflexión conjunta de toda la sociedad para lograr el cambio que verdaderamente necesita la isla. Necesito que la gente deje de esconderse detrás de miedos irreales, que la sociedad entienda que voten a quien voten tienen que exigir que esos representantes trabajen por el interés de la isla en general, por los derechos de todos, porque a la isla de El Hierro no la van a cambiar los políticos sino sus habitantes. Ellos tienen que exigir que se permita que la isla crezca, que entren inversiones que den trabajo y comida a todos los que quieran vivir en ella. Los políticos no van a cambiar sino sienten que si no cumplen con sus promesas no van a ser respetados sino criticados y juzgados por su ineficacia y su dejadez. Y eso solo lo podemos conseguir nosotros todos juntos, sea quien sea que gane las elecciones. El domingo con su voto busquen a esa honrosa excepción.
Cuando la sociedad obligue a los políticos a hacer bien su trabajo para ocupar su asiento en los plenos, entonces volveré a creer en la política.
Ojalá eso ocurra luego.

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