El Hierro Digital

INEFABLE AFRODITA

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En estos pasados días, charlando amenamente con un buen compañero, de esos que suelen ser muy humoristas y, a cada instante tienen el oportuno chistecito a flor de labios, me decía:

-.- Amigo Rafael: ¡Me he convertido en un buen cantarín!

-.- ¡Una novedad, para mí, bastante inesperada. ! Si tenías un oído fatal ¡

-.- Verás: A cada momento, le tengo que entonar a mi mujer, aquel viejo

bolero que tan famoso hiciera al chileno, Lucho Gatica,

"NO ME PLATIQUES MÁS"

-.- Y, ¿por qué, precisamente, esa determinada tonadilla?

-.- ¡POR LOS PLATOS QUE LA CONDENADA, SIN PIEDAD
ALGUNA, ME LANZA A LA CABEZA!

Ello, la cuestión matrimonial y las serias contrariedades que de vez en cuando, suelen aparecer en algunas parejas, me trajo a la mente que, siendo el próximo sábado 14 de los corrientes,"DÍA DE LOS ENAMORADOS", también, un servidor, desde EL HIERRO DIGITAL, estaba como casi obligado a platicar sobre un tema tan amplio, romántico y patético.

Como en todas las cosas, estampadas con la palabra <celebración>, ocurre que, ésta que pretendemos exaltar, no se queda atrás y...ha pasado a convertirse en un asunto productivo más, de negociada comercialidad.

El elemental acto de enamorar no es una ignorada sapiencia, ni una diestra técnica, ni una rara habilidad, ni una escondida alquimia: ¡ES SIMPLEMENTE AMOR!

Somos conscientes y bastantes sensatos como para estar al corriente de que, la única manera de aguantar esta cotidiana vida es exclusivamente, amándola.

En donde esté presente el amor, aunque esté mal encauzado, suele haber constantemente, un alentador arco iris de ilusionadas esperanzas.

¡AMAR PODEMOS TODOS!

Se dice que, el amor es como el fuego: Se irradia o se extingue.

En esto, a la tan sensible INCLINACIÓN, hay que tener en cuenta de que la misma, a veces, suele declarársenos con imprevistas hechos, capaces de fraguarnos probados torrentes de amarguísimas penas y tristes desengaños.

El incomprensible secreto de la existencia, no lo pongamos en tela de juicio, es saber realizar por amor, lo que exclusivamente, solemos cumplir por obligación.

Cada 14 de febrero, jornada dedicada por entero a los vehementes enamorados y... fijada así, (¡por Dios sabe quién!), ellos, procuran celebrar por todo lo alto esta tan repetidísima fecha, intentando continuar los pasos del más fiel de sus representantes, el popular, virtuoso y martirizado varón seráfico, SAN VALENTÍN, el cual probablemente, ha sido así distinguido asignándosele el tan romántico honor, debido a su sobrellevada tortura. acaecida, según fidedignas crónicas, allá por el año 827, habiendo él ocupado antes el inmortal Trono Pontificio y, el cual, de acuerdo con la Historia, tan sólo lo dominara por el corto espacio de 40 días, aunque, otros, le estipulan en el breve plazo de un resumido mes.

¡Vayan ustedes a saber si en realidad existe una normal concordancia, un grotesco afín, entre el AMOR, su irrisorio pontificado y seguro suplicio, vitales unidades espirituales y corporales estas, ambas, capaces de venirnos a demostrar una evidente semejanza entre las bienaventuradas vivencias y las propias sufridas por los pobres hechizados o tristes sombríos seres que reciben "verdes calabazas" de sus preferidos tormentos elegidos que, sin compasión alguna, les clavan el penetrante puñal del total rechazo y la atroz indiferencia!

Hace ya unos cuantos añitos que solíamos tararear y, todavía se sigue escuchando con agradable deleite, aquella placentera melodía creada por el genio musical del gran Agustín Lara: "! AMOR! ¡AMOR! AMOR!, NACIÓ DE TI, NACIÓ DE MÍ, PARA LOS DOS, NACIÓ DEL ALMA!"

Tal palabrita universal, cortita, de tan sólo cuatro sucintas letras, vienen a querernos demostrar ese eslabón especial de afecto por el cual, el ánimo busca el bien verdadero o imaginado, tras la absoluta búsqueda de poder conquistarlo para, con él, aspirar gozar de la manera más consonante y absoluta.

¡Es la arrebatada pasión que, sin paliativos, apresa un género hacia el otro!

¡Son las misteriosas expresiones de las tiernas caricias, de los galantes requiebros, todos ellos en conjunto, capaces de mitigar la subsistencia, así como las recónditas ansias de ambicionar existir!

¡NADIE PUEDE VIVIR SIN AMOR Y... EL QUE NO LO TENGA, EN REALIDAD, NO VIVE!

El ser más insignificante sobre la faz de la tierra, quiéralo o no, nace y muere con alguna especie de amor: A sus padres, hermanos, familiares; a la Patria, a su tierra, a su pueblo, al cine, al teatro, a la literatura, a la música, a los animales, a la radio, a su "HIERRO DIGITAL", a la buena comida, al tinto y al blanco, a la Virgen de Los Reyes, a Cristo con su místico cortejo de monjas y sacerdotes, a la novia, a la esposa, a los hijos, a su Partido Político, a su trabajo, al dinero, a la belleza, a la educación, al respeto, a la democracia, a la libertad, a la honradez, a la cama, al cotorreo, al dinero, al deporte, a...¡miles y miles de todas estas y otras tantas cosas más que tienen semejanza con los vicios pero que, en el fondo de la cuestión, únicamente es pura inclinación a todo lo que represente y signifique AMOR.

Somos unos ardientes enamorados, completamente seducidos y encantados adictos al buen querer y, sobre todo, a que se nos quiera, porque...VIVIR SIN AMOR... ¡ES COMO COSER SIN HILO!

Esto del amor es un enigma, un oculto nubarrón que nos tapa la luz del cerebro y no nos deja ver más allá de nuestros propios morros.
¡Las flechas de Cupido, atraviesan mente y corazón para hacernos ver todas las cosas bajo el creíble prisma de los más diversos matices!

Todos nuestros arriesgados comentarios de hoy, parece una impropia y aburrida clase de ética moral, pero, realmente, lo que hemos tratado en ese señalado "DÍA DE LOS ENAMORADOS", no es otra cosa que la de querer hacer resaltar tal fecha, con ideas y pensamientos que nos aíslen por completo de los llamados y conocidos "AMORÍOS".

¡Si AFRODITA, viene a ser la pagana diosa de la hermosura, de la fecundación, del mar, de la navegación y de la vida universal, nosotros, que para nada solemos rendirle fanático culto, esta vez, no vamos a ser como los griegos que le levantaron numerosos templos, sino, como seres racionales y cultos aprendices actuales, para ser conscientes de saber admirar su seráfica belleza escultural y, tan solo, reclamarle con toda el alma, lo que tanto se ambiciona y desea: EL AMOR!

¡Vayan nuestras más cordiales Felicitaciones para cuantas y cuantos lleven este tan divulgado y afectuoso nombre, como el de mi propia nietecita, rogándole a SAN VALENTÍN que, a todo lo largo y ancho de la existencia, les asignen esos ansiados beneficios corporales y espirituales, otorgándoles la venturosa recompensa del más legítimo y verídico AMOR!

El catorce de febrero,
esta copla les presento:
QUE, SI ME QUIERES, TE QUIERO.
¡QUE, POR TU AMOR, YO ME MUERO,
ANDE DORMIDO O DESPIERTO!

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