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A LA VUELTA... ¡LO SIGUEN VENDIENDO TINTO! por Rafael Zamora Méndez

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Mis muy amables y probados Lectores de HIERRO DIGITAL:

Durante dos largos y prolongados meses, apaciblemente, transcurridos en nuestra sosegada capital de Valverde, de todo corazón, a voces, tengo que repetirles lo mucho que he podido echar de menos el participar aquí con mis acostumbrados escritos semanales, así como con los múltiples contactos electrónicos adictos, con los que, si Dios quiere, seguiremos manteniendo una íntima y privativa correspondencia.

Esta abierta y presente crónica, hoy, especialmente dedicada a todos ustedes, está cabalmente recargada de transcurridos instantes, obviamente vividos y altamente disfrutados.

De existidos momentos personales que, poco a poco, irán brotando y, los cuales,
iniciamos con el acreditado saludo al primo hermano, ENRIQUE DÍAZ MÉNDEZ y de su alborozada esposa, PILUCA REBOSO, residentes ambos en el municipal término gaditano de Algeciras y, desde el cual, según sus propias afirmaciones, nos siguen fiel y diariamente, a través de este tan desplegado analógico.

La imperiosa cortesía en descenso por la calle de "Licenciado Bueno", partiendo de nuestra casa- en las cuidadosas manos de "MARENOSTRUM"-, para procurar cumplir con los incondicionales conocidos de siempre, tales como, la familiarizada señora, MINA, ONÉSIMO SÁCHEZ e hijo; RAMÓN AYALA y... el "galáctico -(por lo de "GAL"-) GUZMÁN FEBLES, con su indestructible satélite de marras, MANOLO GUTIÉRREZ, teniendo muy en cuenta, las sufridas y atribuladas dolencias corporales de nuestra atenta vecina, ENCARNITA SÁNCHEZ, actualmente, en tristísimas horas bajas.

Las fraternales visitas al buen colega y excelente compañero, JUAN ANTONIO REBOSO PADRÓN, quien, para colectivo regocijo, de nuevo triunfalmente, ha reanudado el ejercicio de su vocacional afición, ante los extendidos micrófonos de ONDA HERREÑA, realizando destacada historia con la notoria expansión de sus dilatados comentarios, al notorio son de las más radiales y escuchadas rancheras.

Las practicadas invitaciones entrañables del atento cuñado, LUÍS LORENZO PADRÓN FERNÁNDEZ y de su laboriosa esposa, AMPARITO GONZÁLEZ CABRERA, catando sus afamados guisos paliativos, en el pintoresco ambiente del panorámico contorno llamativo de El Pinar, recibiendo con deleitoso placer, la culta conversación, amena y constructiva, del fiel conocido JOSÉ MIGUEL HERNÁNDEZ CABRERA, con sus múltiples e históricas anécdotas de percatadas
experiencias, íntegramente acompañadas de valiosos criterios sin fin y frutales colecciones de sabrosas manzanas reinetas.

Las sencillas reuniones con el considerado adepto, HILDEBRANDO REBOSO, quien, en la efusiva compañía de su muy digna esposa, ANGELITA
PADRÓN, una vez más, efusivamente, fueron capaces de plasmar fuertemente, más y más, los sagrados lazos de la sin par, fraternal amistad.

El fabuloso manantial del inagotable "Pozo de Los Padrones", con su espléndida largueza ciudadana, ofreciendo libremente el líquido milagroso de sus cristalinas aguas a cuantos vayan solícitos en busca de ella, tachándoles el maligno intento a los atrevidos inconscientes que, bajamente, abusando de tal don, inconscientemente, hasta intentan conseguirla para el riego de sus yertos campos, empolvados transportes y deslucidos jardines.

Las nocturnales veladas en el acogedor hogar de mi complaciente "hermana", LOLITA PADRÓN GALÁN, en amenas tertulias, altamente animadas por la presencia del incombustible JULIO, soñando con su Real Madrid, su muy lejano malecón, así como con las de las muy cumplidas asistentes, KARINA, ALBA, AMARILIS y la juvenil DÉNICA.

Por un determinado extenso tiempo, el esperado arribo a Valverde de mi conservada cuñada, CONCHITA PADRÓN FERNÁNDEZ, recibiendo más tarde la íntima compañía de su efusivas hijas, MATY, CARMEN DOLORES, junto a la de sus populares yernos, NICOLÁS MARTÍNEZ- un destacado ex militar andaluz de pura casta- con el que, estando a su lado, la propia seriedad, se convierte en radiante jarana, así como la del incombustible poeta y esposo, Doctor, ILDEFONSO ESTEBAN ZURRÓN, persona altamente culta y singular detallista, sobresaliendo al máximo, ante la más sorprendente y desprendida espontaneidad literaria.

He podido vislumbrar algunos dolientes soplos emigratorios en nuestra isla que, con ser una de las más pequeñas del archipiélago, día a día, opino, se va mermando en el humano contenido de su escasa población, asegurándoles de que, actualmente, apenas si llega alcanzar la probable cifra de unos 8.000 habitantes.

Por las mañanas, en plena capital, puede verse comercial y laboral movimiento de personas, pero... a partir de ciertas horas vespertinas y nocturnas... ¡ni las fugases sombras de un triste y espantadizo gato!

¡Sin lugar a dudas, un apacible rincón, un formalizado refugio de paz, un estimulado rinconcito, para el apetecido descanso corporal-mental y el más relajante total relax potencial!

Hemos regresado a la capital de la Provincia, al continuo ajetreo de sus afanosos movimientos imperecederos.

En esta vuelta, lo seguiremos tomando tinto; es decir, ¡DÁNDOLES LA MISMA MATRACA DE SIEMPRE, algo digno de saber reconocerle a mi magnánima amiga y Directora, AURORA MURCIANO, por la que, en su honor, sumamente obligado, con sumo gusto, con enorme placer, me atrevo a levantar en alto, la simbólica rebosante copa de la más proporcionada de las reconocidas GRATITUDES!

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