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¡ DECAPITADO! Por Luciano Eutimio Armas Morales

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"...ciega el corazón de este pueblo, tapona sus oídos y cierra sus ojos, no sea que vea con sus ojos, oiga con sus oídos y entienda con su corazón" Profecía de Isaías. Antiguo Testamento.

Personalmente sólo he tenido una breve conversación de cortesía con Pedro J. Ramírez hace tres o cuatro años, con motivo de la presentación de un libro de otro escritor en la última planta de la Casa del Libro de Gran Vía, 29. Como lector, he seguido con cierta regularidad sus "cartas" dominicales del periódico "El Mundo", y he oído y visto muchas de sus intervenciones en debates o entrevistas en medios de comunicación audiovisuales.
Dicho lo anterior, quiero decir también que Pedro José Ramírez Codina no es santo de mi especial devoción, digámoslo así, si nos atenemos a las diferencias ideológicas entre quien propugna una sociedad totalmente liberal, como él, y quien defiende una sociedad más solidaria, como es mi caso.
Tampoco comparto esa ética periodística que tolera o promueve a veces campañas de distorsión, sensacionalismo e incluso manipulación, como pudieran ser los casos de la vida privada de Ruiz Mateo, la campaña contra Polanco cuando Gómez de Liaño instruía el caso Sogecable, o la feroz e insidiosa ofensiva mediática cuando la investigación por los atentados del Once.M
Y nada tengo que opinar, porque pertenece al ámbito de su privacidad, de sus aventuras o sus desventuras extramatrimoniales que tanta repercusión mediática tuvieron, porque si en este país pusieran una cámara espía camuflada en cada dormitorio de un personaje público, un verdadero tsunami barrería toda la Península Ibérica.
Si quiero decir, que considero a Pedro J. Ramírez un verdadero monstruo del periodismo en el buen sentido de la palabra. Un personaje controvertido, pero que ha sido pionero en dirigir medios que ha conseguido situar a la vanguardia de la investigación periodística y de la difusión en prensa escrita y digital de este país. Un periodista valiente y crítico con el poder, defenestrado por Felipe González por investigar y difundir lo del GAL y defenestrado por Rajoy por investigar y divulgar lo de Bárcenas.
He sido también lector de "El Mundo", porque muchas veces nos ha ofrecido esa información en exclusiva, o nos ha aportado esa visión y esa perspectiva diferente que nos permiten interpretar mejor la caleidoscópica realidad. Leo en fin este periódico, porque es de los pocos que se han permitido ser crítico con el poder en los tiempos que corren.
Situándonos en este estéril páramo de la prensa nacional, en la que tenemos un periódico como "El País" domado y pastando dócilmente en el pesebre de Montoro gracias a la publicidad institucional; un periódico como "La Razón", dirigido por una especie de secretario particular de Rajoy; y un periódico como "ABC", refugio perenne de monárquicos y lo más rancio de los conservadores, sólo "El Mundo" nos ofrecía una visión divergente con la oficial.
De pronto, Pedro J. Ramírez ha sido decapitado periodísticamente, y dicen que le han ofrecido veinte millones de euros para que se esté calladito durante dos años, hasta después de que se celebren las próximas elecciones. Lo cual contribuirá a que siga progresando sin tantos obstáculos, la política informativa goebeliana impuesta por el gobierno que nos gobierna.
Poco importa que en este país tengamos seis millones de parados sin esperanza, si el PIB del último trimestre del 2013 crece un 0,3 %. Poco importa que Hacienda destine el ochenta por ciento de sus recursos y personal a perseguir al trabajador, al pequeño empresario, al agricultor y al funcionario que representan el veinte por ciento del fraude fiscal de este país, mientas destina sólo el veinte por ciento de sus recursos a perseguir al gran defraudador y las multinacionales, que representan el ochenta por ciento del fraude, porque lo que de verdad importa es que los ricos sean cada vez más ricos, a costa de que las clases medias y los trabajadores sean cada vez más pobres.
Poco importan una Ley de Seguridad Ciudadana , o una Ley del Aborto, o una reforma del sistema judicial que nos meten en el túnel del tiempo y nos sitúan en tiempos pretéritos deslizándonos hacia formas despóticas de gobernar, porque aquí lo que importa es que este pueblo callado, sufrido y sumiso, "no vea con sus ojos, no oiga con sus oídos y no sienta con su corazón".
Pedro J. Ramírez ha querido ser libre y hacernos un poco más libres a nosotros, y por eso le han cortado la cabeza. Hoy, como ayer, es un día de triste para la libertad de expresión.
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