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LATINOAMERICA, EL OCASO DE SUS CAUDILLOS,… DE SUS DIOSES

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Durante estos tiempos pasados, hemos visto como los caudillos latinoamericanos que llegaron a creerse con poderes divinos, poco a poco han ido sucumbiendo al empuje arrollador del sentido común de sus pueblos, que han ido despertando de ese sueño tan utópico, de que de la mano de esos mesiánicos dirigentes tendrían la solución a todos sus problemas, y al irse produciendo ese despertar, se han ido dando cuenta de su equivocación, y ahora tratan de reconducir el camino perdido.

Como único superviviente de esa oleada de supersabios, nos queda El Presidente de desdichada Venezuela Nicolás Maduro, un antiguo conductor de guaguas de Caracas, que por azares del destino ha llegado a La Silla de Miraflores para desgracia de Venezuela y su pueblo.

Acorralado como se encuentra este Presidente, por causa de su misma incapacidad, ahora culpa a naciones extranjeras como España Usa y Colombia de todos sus males, y de las miserias a las que el mismo ha conducido a su patria, que por largos años fue también la mía, parece que está también en ese asunto copiándose del modelo cubano que estuvo décadas de años anunciando una invasión...que nunca llegó.

De aquella tierra generosa, acogedora, dispuesta a recibir en su suelo a miles y miles de europeos, entre ellos los canarios, y ofrecerles las posibilidades y oportunidades para su integración humana, social y económica,...de aquella Caracas, que fue llamada por los inmigrante que a ella llegamos, “ La Sucursal del Cielo “ya no queda nada, sino hambre miseria y conflictos e inseguridad casi inaguantable por cualquier ser humano, y como consecuencia de estas dolorosas circunstancias la mayoría de los inmigrantes regresamos a nuestra patria de origen y día tras día miles y miles de venezolanos toman el camino siempre doloroso de la emigración, pues a estas condiciones tan difíciles de soportar, se suma también la inseguridad ciudadana con miles de muertos todos los años como si el país estuviera en una guerra.

El Presidente Maduro, indolente a tanto drama humano, rodeado de seres sin corazón aparentemente, no tiene otra obsesión que no sea perpetuarse en el mando, sin atender a los llamados desde dentro y fuera de Venezuela que constantemente le requieren su renuncia al cargo que inmerecidamente sigue ocupando.

Ahora se prepara con toda la artillería para enfrentarse a su propio pueblo, dispuesto a aniquilar a sus opositores, y me vienen a la mente aquellos hermosos versos de la literatura española:

Oigo patria tu aflicción
Y escucho el triste concierto
Que forman tocando a muerto
La campana y el cañón

Esperemos que el estallido social tan anunciado y esperado y temido, no se llegue a producir, y que el sentido común de los venezolanos resuelva las cosas, de otro modo, como debe ser entre hermanos, Dios lo quiera, aunque si es verdad que algún nuevo camino tiene que tomar Venezuela, pues nadie tiene derecho a someter a su pueblo a la miseria mas extrema. NO SEÑOR. Siempre se ha dicho que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen., y si bien algo tiene de cierto respecto a Venezuela, pues los venezolanos fueron los que con su voto elevaron a la presidencia de Venezuela a estos personajes, cansados también como estaban de tanta corrupción durante varios decenios de años, pero no era este sistema ni esta línea política la que los venezolanos esperaban y necesitaban, y tristemente ahora, cuando se han ido dando cuenta de las consecuencias de sus error, es demasiado tarde, ya el entramado político está bien afianzado, habiendo roto el tejido social y económico e introduciendo su doctrina en miles y miles de jóvenes, y también de venezolanos y venezolanos que siguen confiando en las bondades de un sistema ya fracasado en otros pueblos del mundo.

No se vislumbra a corto plazo una salida razonable a la actual situación, y pareciera que los venezolanos van a tener que seguir soportando por algún tiempo las desdichas a que les somete el actual gobierno, que lejos de pensar en marcharse, pretende todo lo contrario perpetuarse en el poder, y eso no lo cambia nadie, salvo un milagro que como todos los milagros tarda tanto en producirse. Esperemos los acontecimientos, y mientras tanto el pueblo de Venezuela seguirá sumido en la miseria, en la pobreza, y en la inseguridad ciudadana.

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