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Looking for Fidel

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Así rezaba el título del segundo de los documentales que realizó sobre el dirigente cubano el antes gran director estadounidense, hoy menos, Oliver Stone. En la primera entrega, Comandante, nos aproximaba con gran exactitud y según informaba el realizador, tras 30 horas de entrevistas nos mostraba una visión aproximada y humana de la figura del mandatario, muy recomendable para aquellos que no dispongan de la información suficiente en aras de formarse una opinión sobre él. Más tarde, en 2012, cerraría la serie con un tercero, Castro in Winter y en todos ellos se puede concluir que Stone es la persona que más y mejor se ha aproximado al político y a la persona.

Con defensores y detractores a partes iguales, lo que nunca se le podría negar a Castro es haber sido uno de los mayores defensores, sino el que más, de la independencia de los pueblos latinoamericanos frente al intento de control geopolítico norteamericano. Su carisma y capacidad de convicción así como su facilidad de palabra eran tales que, tras lograr (según dicen) sobrevivir a más de 600 atentados logró incluso que una espía contratada por la CIA y el FBI de nombre Marita Lorenz, se enamorara de él hasta tal punto, de no poder asesinarlo cuando tuvo la ocasión o de reconocer todavía hoy, que lo amará toda la vida. Quizá esto fue relativamente sencillo para Fidel y seguramente más complicado fue sobrevivir a los elementos, al linchamiento externo.

“Condenádme, no importa, la historia me absolverá” es la frase que se le atribuye en su defensa en los juicios por los asaltos a los cuarteles de Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en 1953, a un recién licenciado en Derecho, Fidel. Todavía hoy, 63 años después, es complicado discernir si será cierta esta aseveración o triunfará la versión de aquellos que salieron por las calles de Miami a celebrarlo a golpe de claxon y bandera entre otros. Curioso es cuanto menos que se apoderen de la bandera aquellos que nunca han movido un dedo por mejorar Cuba desde su posición, al menos no por mejorarla desde su punto vista y con el alcance de los medios que tenían a su mano. (Un saludo a los Estefan)

Lo que si consiguió posteriormente, en 1959, fue quedar al menos temporalmente absuelto como líder de una revolución donde triunfó como ideólogo y ejecutor escoltado por un equipo formado por Ernesto Guevara, más conocido como “El Che”, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Juan Ameida y Huber Matos, y donde derrocaron al dictador colocado “a dedo” por Estados Unidos, Fulgencio Batista, erigiéndose como el líder absoluto del país hasta la actualidad. 57 años de gobierno que nunca podrían ser bien entendidos sin marcar un antes y un después para la isla tras la caída de la Unión Soviética, sin el embargo económico sometido por Estados Unidos que ahogó y aisló a la isla y por sus, en muchas ocasiones ya criticados excesos con la disidencia 

Héroe o villano, con luces y sombras, estamos esta vez sí ante un hecho de un calado histórico con su fallecimiento, con él muere un trozo de la Guerra Fría, de la Crisis de los misiles, de Bahía cochinos y sobretodo, de la revolución cubana, un hombre que no siempre hizo las cosas de la mejor forma posible,pero con toda seguridad, lo hizo lo mejor que supo o mejor dicho, lo mejor que pudo.

 

Hasta siempre, Comandante

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