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LOS TRES CONSEJOS

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(Cuento venezolano)
Me lo dijeron, LECTOR, que, así, ocurrió de verdad y, si pones atención,
vivirás con emoción un relato singular :
Muchos años hace ya que dos hermanos moraban en la misma a capital y,
lo pasaban tan mal que, ¡ni una arepa, probaban.
Juan Ramón era casado con una mulata linda. Dios le había mandado un
retoñito salado que...¡ni pañales tenía!
Eduardo, bien libre andaba y, a las mujeres, temía. A ninguna enamoraba y
dichoso disfrutaba de su feliz soltería.
Por vivir en la ciudad un sueldo nunca encontraban y, con el alma, lloraban
la angustiosa realidad.
Decidieron separarse, rompiendo todos los “peros”.¡Tenía ella que
quedarse, para así, poder salvarse, habiendo dos bocas menos.
Los hermanos se marcharon, rumbo al Estado Falcón.¡Caminaron,
caminaron, hasta que por fin, llegaron, a la hacienda de un señor.
Un anciano solitario, solterón y sin familia que, se sintió solidario, dándoles
un sueldo diario, trabajo, cama y comida.
Muchos años estuvieron, al cuidado de la heredad y, cuando pasta
reunieron, animados, decidieron regresar para su hogar.
El patrón, lo lamentó, porque, no tenían precio. Argumento no encontró
para buscar solución y llegar hasta un acuerdo.
-.- “De vida, me queda un hilo. La muerte, ya veo acercarse. Sigan hasta el
final conmigo, porque, les juro y les digo, que todo, puedo dejarles”
Fuerte fue la tentación, ante el dicho extraordinario, mas... no entraban en
razón, rompiéndole el corazón, al vetusto propietario.
-.-”Todo el dinero ganado, para los dos, aquí está. Día a día, lo he guardado
cual un tesoro sagrado y, hoy, lo quieren retirar.
Como se van a marchar, es mi deber entregarlo pero... antes, han de
escuchar una propuesta final que, con el alma, les hago.
¿El dinero todo prefieren o... tres consejos que tengo? ¡Díganme lo que más
quieren que, siendo, leales y fieles, a lo que acepten, me atengo!”
Juan Ramón, no lo dudó: ¡Deme ya sus tres consejos pues, serán mucho
mejor que esas dunas de Falcón, de las que, pronto me alejo!
Emprendiendo su retorno, Eduardo, agarró la plata: "Tengo un hermano
bien bobo que, perdiéndolo todo, se va a a quedar sin mulata.”
Escuchó, estos consejos: CAMINO, ANTES QUE VEREDA-HUYE DE
LÍOS AJENOS y, EMPLEA SIEMPRE TU SESOS, CON SUAVES
MANOS DE SEDA”
Salieron bien de temprano, por senderos montañosos ya que, en tiempos tan
lejanos, existía poco de urbano, siendo el trayecto, penoso.-
Arribando a cierto punto, dijo, Eduardo de primera: "Arreglemos el asunto
que, quiero pagarme el gusto, de seguir por la vereda”
Juan Ramón, siguió por el camino, del que muy bien supo aconsejarle y, así,
le salvó su Destino, puesto que, un despiadado asesino, a Eduardo, mató,
para robarle.
En llegando a un parador, pidió una cerveza fría. Se acabaron ya las penas!
Pero...cómo quedaría, cuando, tras el mostrador, vio a una morena en
cadenas.
El primer impulso, fue preguntarle al posadero, ¿Qué había hecho aquella
mujer, para triste padecer, un castigo tan severo?
Recordó lo del anciano: "HUYE DE LOS LÍOS AJENOS”. Se olvidó de
que era humano y, con gesto soberano, así, le habló el tabernero:
-.-”Esta hembra me puso cuernos y, ¡por el diablo, sostengo que, el que
busque algún remedio, de cuajo, le corto el cuello que, el machete, aquí lo
tengo.
Como usted no ha preguntado, ahora mismo, yo la suelto. ¡De buena se ha
librado! Ya la había sentenciado, para que abonara mi huerto”!
El viaje siguió de nuevo. ¡A su casa iba a llegar y... casi se viene al suelo,
cuando vio a un caballo a pelo, en la puerta del lugar.
Sospechando una traición, empuñó bien su revólver y, a y través del
ventanón, a la mulata observó, besándose con un hombre.
-.- Yo les voy a disparar, ¡caracho!, pero...antes, usaré el cerebro,
amarrándome los machos y, a esta ramera que tengo, preguntarle,
¿por qué, empeño de adornarme con dos cuernos?
-.-”¡Querido esposo, ella dijo, ¡qué felicidad más grande, me besaba nuestro
hijo, porque, tu patrón, le dijo que, hoy, volvería su padre.
Un buen rocín nos dejó, con bolsas llenas de plata que, transportó desde
lejos.
Su hacienda, a ti, te legó, por ser un hombre de honor, al cumplir sus tres
consejos”
¡Aprendamos de este cuento, con sabor venezolano, sea falso o sea cierto,
se merece un monumento, por lo que pueda enseñarnos!
RAFAEL ZAMORA MÉNDEZ.-

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