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Donacio Cejas Padrón

Donacio Cejas Padrón

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En días pasados falleció en Tenerife D. Gilberto Teixé, lamentablemente no me enteré a tiempo para acompañar a sus familiares en tan tristes momentos, quiero por este medio expresarles mis condolencias mas sentidas, pues tuve la oportunidad de conocer su singular personalidad, y de honrarme con su amistad, incluso no hace mucho tiempo lo había visitado en su vivienda donde pasamos una hermosa tarde charlando y recordando viejos tiempos de su estancia entre nosotros en Frontera, me quedé con la admiración de su voluminosa biblioteca.

Conocí a D. Gilberto en Frontera a mi regreso de Venezuela, donde ejercía de párroco, y desde entonces lo consideré una persona muy interesante, con criterios de la vida muy merecedores de ser interpretados y atendidos, y posiblemente con algunas diferencias de comportamiento en relación a anteriores sacerdotes que habíamos
tenido en Frontera, que le ganaron el cariño de sus feligreses, sobre todo por su capacidad de integración en el pueblo, lo recuerdo vestido de bailarín, lo recuerdo formando parte de algún equipo de lucha y de futbol y lo recuerdo muy contento de ser párroco de Frontera,

Por casualidades del destino, por aquellos tiempos de los años 80, un grupo folklorico de Icod, Los Chnicanayros hicieron una excursión a Venezuela, y Teixé los acompañó como integrante del grupo, y fueron a actuar en La Asociación Canaria de Ciudad Guayana donde yo vivía, y de nuevo tuve oportunidad de compartir con él algunos ratos. Quise obserquiarle con algo que entonces allí era muy frecuente, cual era invitarlo a visitar Canaima, paraje natural único en el mundo, donde está el salto de agua llamado Salto Angel de mas de mil metros de caía libre. Teixé aceptó mi invitación y me comentaba al regresar que nunca olvidaría aquella experiencia única
que le produjo la contemplación de una naturaleza tan salvaje y encantadora, y me contó también que allí celebró Misa a una comunidad indígena, y que incluso bautizó algunos niños.

Me quedo pues con los buenos recuerdos de mi relación con Teixé, excelente sacerdote
y muy buen amigo a quien recordaré siempre con afecto, lo mismo que lo recordarán nuestros vecinos de Frontera a los que él también recordaba y asi me lo manifestaba cuando nos encontrábamos.

Un cariñoso saludo a sus familiares.

El pasado domingo se celebró en nuestro valle La Fiesta de Los Llanillos, que es el traslado desde el templo parroquial de Frontera a nuestra patrona La Virgen de Candelaria hasta allá, cumpliéndose una tradición que se inició por los años 1,940-1,941 y que tuvo su razón en que se cumpliera una promesa hecha por el párroco D. Santiago a un vecino de Los Llanillos, muy anciano , D. Juan Padrón, conocido como Juan el de La Brevera, que había sido muy religioso, y que mientras pudo, acudía en su mulo todos los domingos a misa, pero que mermada su salud que le impedía continuar con su costumbre dominguera, le manifestó al párroco su pena por no volver a ver a La Virgen de Candelaria , y éste le prometió que el primer domingo después del 2 de febrero harían una procesión con la sagrada imagen desde Frontera hasta Los Llanillos y le celebrarían misa en la Plaza, y asi se hizo, y D. Juan pudo asistir a la misma con gran regocijo, y lamentablemente unos meses después de haber visto cumplidos sus deseos falleció.

Pero al siguiente año se volvió a repetir la procesión, y asi hasta nuestros días, convirtiéndose ya en tradición no interrumpida desde entonces , y esperemos que Dios nos siga regalando la necesaria salud para seguir asistiendo a las próximas, la más cercana la del año 2,019. Este año por la climatología que amenazaba lluvia no asistió mucha gente, pues incluso se llegó a temer que hubiese que suspender la procesión, pero afortunadamente se pudo celebrar, no llovió, no hizo viento, y la fiesta una vez mas estuvo muy bonita, se celebró Misa en la plaza, hubo comida de hermandad para todos los asistentes, y el regreso a Frontera también muy lucido, descanso y brindis en La Plaza de Tigaday llegando a Frontera casi en la noche, por lo tanto se ha cumplido un año mas con la tradición, y esperemos que Dios nos de salud para asistir a las venideras, la mas cercana la del próximo 2,019.

MI VINCULACION FAMILIAR CON LOS LLANILLOS Y SUS GENTES

Mis abuelos maternos Francisco y Gregoria eran de Los Llanillos, allí vivieron con sus hijos hasta mediados de los años veinte, cuando le compraron a D. Ricardo Diaz la casa de El Hoyo y la finca de La Montaña, pero el grupo familiar mayoritario para ellos eran las gentes de Azofa y Los Llanillos, donde además conservaba propiedades y su propia casa que no vendió hasta muchos años después. Como su casa en El Hoyo estaba situada junto al camino de El Risco, principal via de comunicación entonces entre El Golfo y los pueblos altos de la isla , la gente al pasar siempre saludaban con afecto a mis abuelo y a mi madre , algunas veces subían a tomar agua o incluso a comer, y en sus mudadas con animales en transito con frecuencia había necesidad de dejardos a descansar en la noche para lo cual mi abuelo les ofrecía sus cuadras. Tambien la juventud de Los Llanillos, cuando acudían a misa, entraban a nuestra casa a cambiarse los calzados etc. Mi abuelo me llevaba de su mano muchas veces a Los Llanillos a visitar a su hermana Teresa, y a sus primos Miguel y Julio y algunos otros familiares, y siempre recuerdo las evidentes muestras de cariño de ellos hacia mi abuelo, y algunas veces tanto mis tias como m i madre lamentaban que su padre hubiese vendido la casa de Los Llanillos que era el escenario de sus primeros años de vida que tanto recordaban.

Quiso el destino, que en una verbena de víspera de Candelaria del año 1,962 me fijara yo en una jovencita de pelo negro, que me pareció distinta a las demás y a la cual invité a bailar dos veces en la noche, y me contó que era de Los Llanillos y que era la primera vez que asistía al baile, y curiosos fenómenos de la vida, aquella noche dos adolescentes hasta entonces desconocidos, estaban asistiendo sin saberlo al encuentro de su existencia futura juntos los dos, en el largo recorrido de una v ida en común a la que hemos arribado con la regocijante compañía de nuestros hijos y nietos, algo misterioso sin lugar a dudas, que nos ha hecho reflexionar sobre las relaciones humanas y de pareja, y el destino de las personas; es posible que en un ejercicio de fantasía pudiera pensarse que bastó el contacto físico de las manos al bailar y de la mano en la cintura, pues ningún otro acercamiento podía permitirse entonces, para que una corriente de energía espiritual y afectiva circulara entre los dos cuerpos, en ambos sentidos y diera como resultado el que mas nunca pudieran separarse, así es la vida, así ha sido siempre, y asì seguirá siendo.

Como consecuencia de nuestro matrimonio, yo volví a vincularme gustosamente con la gente de Los Llanillos y San Andrés, y siempre me he sentido como uno más entre ellos, al mismo tiempo que hemos inculcado a nuestros hijos y nietos a que sigan nuestro ejemplo, y también ellos sienten como propios a los pueblos de sus padres, pues si bien vivimos muy a gusto en Tigaday, conservamos para Los Llanillos y San Andrés un sentimiento muy especial, y esa circunstancia es la que me convoca año tras año a estar presente en La Fiesta de Los Llanillos.

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En días pasados supe del fallecimiento del estimado Basilio Padrón, me llamó Maria Elena de Radio Garoé , y la noticia me produjo gran tristeza, pues desde muy niño he tenido relación familiar con el mismo, porque desciende, como yo mismo, de la familia de Los Padrones de San Andrés y Los Llanillos, conocí también a su padre D. Miguel, que era primo hermano de mi abuelo Francisco, y algunas veces éste me llevaba de la mano a visitar a su primo Miguel, en su casa de Los Llanillos, hoy propiedad de otro descendiente del mismo grupo familiar.

Los recuerdo desde joven cuando en las frecuentes mudadas de San Andrés al Golfo, se paraba a conversar con m i abuelo y mi madre, y algunas veces se quedaba a almorzar en nuestra casa, incluso una vez, y la verdad es que no se la razón , se quedó a dormir en casa unos días, me parece recordar que en el camino hacia El Risco se sintió mal y no pudo continuar caminando, y entonces mi abuelo lo invitó a que se quedara con nosotros, y allí estuvo unos días hasta que se repuso, recuerdo los cuentos que entonces nos hacía a mi hermano y a mi de su ancestro Pablo Padrón al que se conocía como El Alcalde Pablo, cargo que ejerció entre los años 1,872 y 1,882, y que era el padre de mi bisabuelo Jeronimo.

La diáspora de la emigración nos separó por muchos años, hasta que por suerte para mi, compré una pequeña finca en Aguanueva, y me encontré con la grata sorpresa de que la finca contigua era propiedad de Basilio, y asi retomamos la relación familiar largamente interrumpida, a veces nos pasábamos la mañana hablando de tantas cosas de la vida que incluso dejábamos de hacer nuestras labores de campo, pues la verdad es que la conversación de Basilio era moralmente impecable, y sus juicios muy acertados e impregnados de humanidad.

Un tiempo después se intensificó nuestra relación, cuando nuestra amiga Maria Elena me invitó a participar en el espacio radiofónico La Estancia, junto a Basilio, D. Tadeo, y Da. Margarita, y el Profesor y amigo D. Manuel, algo que me llenó de satisfacción, y en cuyas tertulias en radio he aprendido y me he enriquecido espiritualmente pues todos ellos aportan continuamente experiencias y ejemplos y vivencias que me complacen dulcemente.

Desde unos meses para acá Basilio dejó de asistir al programa alegando con toda razón problemas de salud dada su avanzada edad, y yo lo echaba mucho de menos, y los mismo los demás contertulios, pero no pensaba yo que estaba tan malito, y ahora no me perdono el no haberlo visitado cuando he estado en Frontera, pero la vida es asi.

Querido Basilio, todos te recordaremos con un calificativo, seguramente el mâs honroso que puede atribuírsele a un ser humano, sencillamente fuiste una buena persona, que transitó por la vida sin ofender a nadie, queriendo mucho a tus familiares aunque fueran lejanos, que nos enseñaste muchas cosas buenas, bonitas, e importantes, que nos hiciste mas ricos en conocimientos y en cultura, pues eras un gran lector, y por todo ello te damos las gracias de todo corazón.

FIESTAS DE NOCHEBUENA Y AÑO NUEVO

Publicado en Crónicas del Pasado

A casa por Navidad
Un reclamo comercial de una empresa muy conocida, lanzó hace unos años esa frase tan expresiva y tan adecuada para las fiestas navideñas; al terminar cada año, en un rito religioso, social y familiar, las familias se reúnen para junto a la mesa degustar los exquisitos platos navideños preparados para la ocasión; asi manda nuestra tradición cristiana, y asi se conserva la costumbre heredada de las generaciones que nos precedieron, y que las actuales tratamos de darles continuidad, inculcando a nuestros hijos y nietos a que sigan imitándonos.

Son fechas también propicias para el retorno de los que viven lejos, de esos familiares, hijos, nietos, etc que han tenido que buscar en otras tierras el ansiado puesto de trabajo para desarrollarse social y laboralmente, por eso en estos días hemos tenido en casa a nuestro hijo Donacio, que residente en Londres vino a compartir esos días con sus padres, hermanos, sobrinos, su abuela, y sus amigos. Ya ha regresado a su trabajo, pero esos días pasados en familia le dan fuerzas para ir soportando la nostalgia que supone vivir lejos de la patria, y aunque Gran Bretaña es un país superior, donde los jóvenes tienen la oportunidad de formarse profesionalmente en una dimensión mas universal, no deja de ser cierto también que a ellos, esos jóvenes profesionales, les hubiese gustado haber encontrado en su patria la respuesta laboral a sus aspiraciones, de acuerdo a sus conocimientos.

Mi condición de emigrante, y conocedor de las dificultades que supone tal situación, me hicieron esforzarme intensamente junto a mi esposa para darle a nuestros hijos los conocimientos necesarios que le permitieran pasar por la vida sin ser emigrantes, y desarrollarse profesionalmente en su patria, pero no ha resultado así, y aún con formación académica adecuada, no han encontrado en su patria el puesto de trabajo anhelado, y se ha repetido la misma historia del emigrante canario y español de otras épocas, si bien, claro está en situaciones no tan penosas como nos tocó vivir a nosotros.

Esperemos que las cosas cambien y esa legión de jóvenes pueda volver a vivir en su patria, que aparentemente va remontando con lentitud las consecuencias de la crisis profunda y duradera de estos años.

El mundo es cambiante, los últimos acontecimientos sociales y económicos, vuelven a demostrarnos que el futuro nadie lo sabe ni puede predecir, ahí tenemos el estado de postración y miseria en que se halla Venezuela, aquel próspero país receptor de inmigrantes, donde todos cabíamos, donde su moneda era un referente mundial de estabilidad y garantía, y donde hoy mueren a diario muchos niños y mayores a causa del hambre y la desnutrición.

Los extranjeros residentes en Venezuela, y los venezolanos que sueñan con abandonar el país, se encuentran cada día al amanecer con una devaluación galopante del Bolivar, que le hacen imposible disponer de recursos para emprender el viaje, pues hasta las líneas aéreas han dejado de volar a Caracas, y la verdad es que todos nos preguntamos hasta cuando los venezolanos tendrán que estar condenados a vivir en situaciones tan extremas.

Aquí en nuestra patria, que también el pasado año soportó la amenaza de un conflicto interno de grandes proporciones, y que esperemos no se recrudezca, va camino de la recuperación económica tan necesaria. Dios lo quiera y así lo esperamos.

En semanas pasadas se nos murió nuestro querido perrito Roki a la avanzada edad de veinte años, mi hija Ana Mari nos mandó la noticia por teléfono, “Roki tranquilito se fue a El Cielo” y tanto mi esposa como yo, y todos los miembros de la familia sentimos un disgusto y un dolor muy difícil de cuantificar y de expresar, pues su tierna mirada dulce, transparente y fiel se nos ha quedado grabada en nuestros corazones para siempre.

Llegó Roki a nuestra casa hace veinte años, lo trajo mi hija Ana Mari de Las Palmas con apenas unas semanas de nacido, parecía un pequeño angelito que no hacia otra cosa que dormir, ladrar, y tomar su leche cuando tenía hambre. Pero creció muy rápidamente y a las pocas semanas ya era el dueño del piso, recorriéndolo constantemente, metiéndose debajo de las camas y echándose sus largas siestas en el sofá, preferiblemente para él acostado sobre las piernas de alguno de nosotros, y así fue ganándose el puesto de ser el mimado de la familia, vio nacer a mis nietos, y nos acompañó tanto en avión como en barco a nuestras vacaciones en El Hierro donde se sentía mas cómodo en nuestra casa de Tigaday, por las mañanas estaba pendiente de la camioneta para subirse y acompañarme a la finca, en la cual me seguía constantemente durante toda la mañana, y si me subía a algún árbol o parral se colocaba al pie del mismo mirando fijamente hacia mi como si me hubiese querido proteger o para avisarme si me podía caer, pues a veces emitía unos extraños chillidos como si me quisiera advertir algún peligro.

Durante tantos años formó parte del grupo familiar, incluso nuestro hijo emigrante en Gran Bretaña cuando ha venido, entre sus primeros pasos uno era ir a abrazar al pequeño Roki, y él lo conocía y respondía a sus caricias, y también mi nuestro hijo Donacio desde Londres nos ha transmitido su pena por la muerte de Roki.

Es la tercera vez a lo largo de mi ya larga vida, que yo experimento una sensación de esta naturaleza, la primera fue siendo yo un niño de diez u once años, cuando nuestro abuelo Francisco vendió el burro negro que había en casa y al cual nosotros le llamábamos MACEO, en nuestra mentalidad de niños nunca pudimos entender por qué nuestro abuelo vendió el burrito que era parte de nuestra vida infantil, que lo adorábamos y que nos llevaba a todas partes, después comprendimos que nuestro abuelo también se arrepintió de haberlo vendido, pues el mismo lo echaba de menos, nunca he olvidado la estampa cuando un hombre de Merese se lo llevó.

Cuando decidimos mi familia y yo regresar de Venezuela definitivamente a nuestra tierra, poco a poco fuimos desmantelando la casa y embalando cosas, muebles, elementos de recuerdo etc., y así estuvimos varios meses, pero no se nos ocurrió pensar, hasta última hora ¿qué hacíamos con nuestro perro Kin? Y la verdad es que cuando nos dimos cuenta que el cambio de vida llevaría consigo dejarlo atrás nos quedamos de piedra, no podíamos admitir que aquel animal fiel guardián de la casa, juguete de nuestras hijas, casi miembro de la familia por algunos años tendría que separarse de nosotros, todavía recuerdo su mirada tierna y constantemente cariñosa, cuando se lo regalé a un vecino y amigo, me pareció que me miraba incrédulo de que fuésemos capaces de abandonarlo.

Cuando regresé a Venezuela y hube de soportar el duro trance de ver nuestra casa, adquirida con tantas ilusiones años atrás, donde crecieron nuestras hijas y donde vivimos tantos momentos de calor familiar, habitada por personas extrañas y sin los ladridos de nuestro perro Kin, experimente un gran dolor, y fui a verlo a casa del amigo, me saludó muy cariñoso, pero también me demostró que ya pertenecía a otra familia que lo mimaba y que fue su refugio cuando nosotros los abandonamos.

Cosas de la vida del emigrante.

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