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CONFERENCIA SOBRE LA EMIGRACIÓN COMO FENÓMENO HUMANO

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Por Donacio Cejas Padrón, Tigaday Frontera 14 de Agosto del 2017.

Siempre recuerdo que aquí en nuestro pueblo alguien hacía algo inadecuado enseguida se le subían los colores, y se decía que se le puso la cara colorada, eso me está pasando a mi esta tarde, cuando Amós me invitó a este acto, yo sin pensarlo mucho le dije que sí, pero considerando que el mismo sería de una dimensión más reducida al menos en asistencia, ahora me encuentro con Vds. Y la verdad es que experimento en mi faz ese enrojecimiento, y la verdad es que no se si sabré estar a la altura que seguramente Vds. esperan, pues al fin de cuentas no soy más que un esforzado emigrante que retornó a su tierra después de largos años de ausencia, y con poca formación académica, por lo tanto antes que nada les pido disculpas por este atrevimiento.

Agradezco su presencia a todos, agradezco a mi amigo Amos esta invitación, me complace la presencia también de autoridades, y con el respeto y cariño a todos, quisiera destacar la presencia de nuestro alcalde y de nuestro párroco, y lo hago siguiendo un consejo de mi tío Matías, personaje muy determinante en mi forma de interpretar la vida, él siempre me decía, “ te puedes pelear en el pueblo con todo el mundo, menos con el cura y con el alcalde “ desde que caigas en ese error tienes muchas peleas perdidas”.

Estos días tan entrañables de nuestra Bajada de La Virgen, va a tener como acto final en La ermita de Los Reyes, un encuentro allí con motivo de cumplirse sesenta años de haber sido nombrada Alcaldesa Perpetua del Municipio de La Frontera a nuestra Madre Amada, así lo anunciaba estos días nuestro párroco en la misa de San Lorenzo, aquel fue un acontecimiento muy importante y recordado por quienes tuvimos las suerte de vivirlo, y por cosas del destino llegó hasta mi posiblemente una de las pocas fotos que se pudieron hacer cuando mi recordado tío D. Mauro León, Alcalde de Frontera en 1,957 colocaba a la sagrada imagen el bastón de mando de la alcaldía, pues esa foto está expuesta aquí en esa pequeña colección de fotos antiguas de mi archivo que he tenido a bien colgar aquí esta tarde para disfrute de Vds.

Se me ha invitado para hablar de la emigración como fenómeno humano, si atendemos a la interpretación general del mismo, podríamos decir que la emigración a lo largo de los tiempos, se ha producido cuando los pueblos, las personas por distintas razones abandonan su lugar de origen para aventarse al más allá en busca de un futuro mejor, que unas veces se encuentra y otras no.

Pero, dentro de ese amplio concepto, yo que no tengo grandes conocimientos de sociología, me limitaré a hablar esta tarde de la emigración herreña, empezando por relatar algunos recuerdos que conservo de la tertulias de D. Onofre en la Plaza de Candelaria, cuando entre mayores hablaban de cosas y personas relacionadas con la emigración, de los que se marchaban, de los que regresaban etc. y que en mi ansiosa observación de niño se me grababan parece ser que de manera indeleble, los juicios y las opiniones que entre ellos se cruzaban.

Años más tarde, al entrar a formar parte de la legión de emigrantes herreños, es cuando supe interpretar mejor el significado de aquellas tertulias, pues soporté en carne propia los rigores de exigencia que la emigración trae consigo.

Como destinos más significativos hablaremos de la emigración a Cuba, a La Argentina, a Venezuela, y a nuestras islas mayores de Tenerife y Gran Canaria, si bien todos sabemos que algunos herreños como nuestro alcalde – por ejemplo- emigraron a Holanda, a otros país europeos y americanos, a África, y también los hubo que fueron emigrantes marinos por algunos años, es decir trabajaron en líneas marítimas.

Como no debo ser muy extenso por el mismo respeto a Vds. Haré una semblanza bastante breve de como yo he sentido y vivido la emigración, y empezaré por Cuba.

Algunos de mis ancestros maternos se afincaron en Cuba antes incluso de la independencia de la isla, y destacaron económicamente desde tempranas fechas, eran dos hermanos, Antonio e Ignacio Padrón Hernandez, hermanos de mi abuela Gregoria, Antonio no llegó a casarse, y en 1913 vino a su isla, a ver a sus familiares, y se le ocurrió construir en el cementerio de San Andrés, un panteón familiar para que de allí en adelante fuesen enterrados en el mismo los miembros de su familia que fuesen falleciendo en su ausencia, y fatalidades del destino el día que regresaba a Cuba falleció el mismo, y por lo tanto fue el primero en ocupar el panteón . Como era soltero, la mitad de las propiedades que tenía en sociedad con su hermano Ignacio le correspondieron a tres hermanas, residentes aquí, y esa es la razón fundamental por lo que en mi familia hubo a partir de entonces hubo una relación muy continuada con Cuba, pues el proceso de reparto de la herencia fue muy lento, espinoso, y duró hasta 1,947 año en que se dio por liquidada la partición, cuando incluso ya había fallecido su hermano Ignacio, es decir correspondió a sus descendientes cerrar este largo proceso de partición de herencia.
Algunos de los sobrinos de estos hermanos fueron llamados a Cuba a formar parte de la empresa llamada Cia Agricola Ignacio Padrón Herenandez, entre ellos, por más conocidos D. Andrés Castañeda Padrón , su hermano Matías, mi tío Francisco Padrón, hermano de mi madre, y ya de tercera generación mis parientes Dimas Gonzalez, Benigno Armas y Antonio Morales. Todo el conglomerado económico fue intervenido por La Revolución y ahí terminó esa etapa de poderío empresarial de esta familia, pero la vinculación familiar se ha mantenido durante muchos años, me decía nuestro amigo Jose Francisco Armas, por algún tiempo agregado laboral de La Embajada de España en Cuba, que para la fecha más de cien mil ciudadanos cubanos descendientes de españoles han solicitado y obtenido el pasaporte español, y que las asociaciones canarias que aún existen tienen gran actividad y muy buenos e intensos vínculos con Canarias y con sus autoridades.

He tenido el gusto de viajar dos veces a Cuba para estudiar sobre el terreno las peculiaridades de
aquel país, y asi pude entender mejor las razones que motivaron el que los emigrantes se sintieran tan bien allí, el cariño de sus gentes, la hermosura de sus paisajes, el encanto de sus mujeres, la feracidad de sus campos infinitos de caña, de café, de tabaco etc. Y después hablaré en capítulo aparte de la importancia que tuvieron las remesas de sus emigrantes, para la economía herreña.

De La Argentina no tengo mucha información, seguramente porque no la habrá, la emigración a este país, fue curiosamente localizada en los pueblos del Norte, es decir de lo que llamamos El Barrio, aunque también viajaron allí herreños de otros pueblos, pero me parece que mayoritariamente fueron los de allí los que más se asentaron en La Argentina, y que el resultado económico de remesas de dinero no fue tan importante porque el cambio de moneda no favorecía mucho, y resultó según mis apreciaciones, un país donde se vivía muy bien, y muchísimos herreños lo adoptaron gustosamente como lugar de residencia definitiva para ellos y sus hijos. Hubo algunos también que desde allí pasaron para Venezuela.

Hablaré de Venezuela, país en el cual viví casi treinta años, y que a mi juicio sin duda alguna será el que más ha influido en la vida de los herreños, y en la economía de nuestra isla, si bien en los años treinta del pasado siglo hubo algún emigrante para allí, fue a partir de los cuarenta, los cincuenta, los sesenta y principio de los setenta cuando realmente los herreños, primero en primitivos barcos de vela, ilegalmente al principio , y desde 1,951 ya en líneas regulares y de forma masiva, nuestra isla vió partir a muchos de sus jóvenes camino de la tierra de Bolivar, los primeros recuerdos que yo tengo relacionados con ese país fue cuando desde el coche de Fero bajando por la carretera de la cumbre, y en el cual regresaba de Venezuela mi tío Juan Cejas, tiraban voladores celebrando el regreso, y que al otro día en su casa el con sus amigos tomaba vino- supongo yo- en unos vasos que decían CEREVEZA POLAR. No puedo dejar de anotar, que algunos herreños emigraron a Venezuela, solos, ya casados, casi con el único propósito de construir su casita en la isla y de reunir algún dinerito para poder mandar sus hijos a estudiar fuera .

Recuerdo también a la cantidad de jóvenes, -unos niños casi- que a diario acudían al Ayuntamiento, junto a mi casa de El Hoyo a arreglar sus papeles para irse para Venezuela, era un flujo continuo día tras día, y nuestros pueblos se iban quedando vacíos de jóvenes, también algunas familias completas se marchaban, y quienes tuvieron que vender hasta su casita para costearse los pasajes de ida, ya pensando en no volver. Y recuerdo también a un poeta venezolano oírle recitar estos versos:

Los canarios se suben en Tenerife a las olas, y ellas mismas los traen a La Guaira, camino que de tanto recorrerlo el mar, ya se lo sabe de memoria.

Pero Venezuela los recibía con generosidad, y si bien los trabajos eran duros e indolentes en sus inicios, pronto los jóvenes herreños se fueron situando allí, y por lo provechoso del cambio con respecto del Bolívar- peseta, empezaron a llegar las primeras remesas de dinero que fueron cambiando progresivamente el nivel de vida en nuestra isla, y también ya en 1,957 regresaron de paseo muchos de los jóvenes que unos años antes habían emigrado, paseaban por los pueblos en grupos, bien vestidos, alegres, buscando las señoritas más elegantes para enamorarlas, y reflejaban ya una personalidad bastante diferenciada de la que llevaban al partir , y por sobre todo haciendo elogios constantes de la nueva tierra que los acogió. Esas escenas veraniegas se repitieron por bastantes años y la verdad es que quienes estábamos aquí nos contagiábamos de su alborozo y empezábamos a pensar en seguir sus pasos. Mi querido amigo Nicanor Hernandez, tristemente fallecido, por muchos años Director del Banco Hispano Americano, me comentaba una vez, que la casi totalidad de la actividad bancaria de la sucursal- que se había instalado en Valverde en 1,955 56, estaba relacionada con la gestión de las remesas procedentes de Venezuela.

Yo, como tantos y tantos jóvenes emigré en el año 1,966, por casualidades del destino viajaba en el mismo barco una réplica de la Virgen de Los Reyes, llevada por la colonia herreña, y unos días después le celebraron su primera misa y procesión en una iglesia del centro de Caracas, y al mirar el templo lleno de herreños me parecía realmente una perfecta copia calcada de cualquier fiesta de nuestros pueblos en El Hierro años atrás. Pues incluso un grupo de bailarines acompañaba a la fiesta y procesión por las calles de la ciudad. Quedé muy impresionado, y al ver tantos conocidos, todos bien porteados, alegres, eufóricos, la verdad es que pensé, ha valido la pena venir, y ya observaba yo que muchos de mis amigos ya se habían convertido en pequeños empresarios, en distintas ramas de la actividad económica, lo cual también me sorprendió, pues no pensaba que en tan poco tiempo se pudieran adquirir conocimientos para poder ejercer el comercio, y que también algunos de ellos ocupaban cargos gerenciales en distintas empresas, aquí presente mi querido amigo Juan Abreu Morales, tan humilde y tratando de pasar desapercibido, me lo encontré en un alto cargo a nivel nacional en el Banco Nacional de Descuento. Es indudable que el país ofrecía grandes facilidades para ello, y en libro titulado Perez Jimenez se confiesa, el por algunos años Presidente de Venezuela, cuenta que una de sus primeras decisiones al llegar al gobierno fue la de facilitar la inmigración de europeos, y muy especialmente canarios, portugueses, gallegos e italianos, porque sabía de las cualidades de estas colonias, que como todos pudimos apreciar, pronto transformaron positivamente las vida social y económica de la Republica.

El destino me aventó a las lejanas llanuras del Orinoco, y de la mano de un empresario herreño D. Donato Morales Castañeda, empecé mi vida laboral, su sabiduría en el mundo de sus negocios, y las enseñanzas que me transmitía, las cuales siempre le he agradecido, me sirvieron para pocos años después, junto a mi queridísimo socio y amigo Andrés Lorfenzo poderme dedicar también en un pequeño negocio en el cual trabajé todos los años que viví allí, 28 en total hasta que decidimos el regreso

CONSECUENCIAS ECONOMICAS Y SOCIALES QUE LAS REMESAS DE LOS EMIGRANTES HERREÑÓS TUVIERON EN NUESTRA ISLA.

Según datos aproximados que he ido recogiendo en mis continuas observaciones, desde los primeros años del siglo pasado, ya empezó a llegar dinero a nuestros pueblos, y comenzó un cambio en el régimen de la propiedad que comenzando con lo enviado desde Cuba continuó muchas décadas de años desde Venezuela, Holanda, El Aiún, Tenerife, Gran Canaria, etc como ejemplo diríamos que ya en 1,917 mi tío Dimas Gonzalez Gutierrez le compró por cinco mil pesetas su casa de Belgara Alta, por cierto el primer edificio fuera de Valverde dedicado exclusivamente a casino, - se inauguró el 17 de Julio de 1,917, es decir estos días pasados se cumplió un siglo. También el casino de La Cruz Alta de D. Ramón Padrón fue construido con dinero de Cuba, y años después el casino de Tigaday, el de Los Llanillos, el de Dimas Castañeda en Belgara, y posiblemente el de D. Leonardo, todos fueron construidos con dinero procedente de América, mi padrino Benito Gonzalez compró la finca de La Media Fanega en Las Lapas la de Los Mocane3s a D. Pio, y su finca del Monte a los herederos de D. Amadeo Casañas, y así sucesivamente. Mi abuelo Francisco Padrón le compró a D. Ricardo Diaz su casa de El Hoyo, la finca de La Montaña y la de El Jaral, mi tío Matías Castañeda Cabrera le compró a D. Rafael Zamora su finca de Tigaday, y su hermano D. Juan compró importantes fincas en Tigaday y en otras partes del Valle, mi abuelo Donacio Cejas Gutierrez compró sus fincas de La Hoya Grande y Hoya Pequeña y así muchos mas .

Con el dinero procedente de Cuba mi abuelo Francisco compró muchas fincas, y de haber sido un humilde pastor de ganado, se convirtió en el mayor contribuyente de propiedades rusticas en el municipio de Valverde. Y tío Matías lo fue en el municipio de Frontera.

A partir de 1,950, y ya con dinero procedente de Venezuela empezó la compra de las grandes fincas de El Golfo, hasta entonces en manos casi exclusivamente de gente de La Villa, creo que el primero fue D. Julián Quintero que le compró a D. Onofre Sánchez por 200,000 ptas su finca de El Pino, después D Ramiro Lima le compró a D. Aniceto su finca de La Frontera, tío Juan Cejas, D. Leonardo Armas. D. Baudilio Castañeda, tío Mauro León le compró a D. Gaspar su finca de La Piedra Juan, D. Amós Barrera compró su finca del Cucurucho, D Pedro Hernandez le compró a D. Julio Quintero su finca de Camacho, D. Elías Zamora le compró a D. Julio Ayala su finca del Roque Blanco, D. Hilario Acosta le compró a D. Tomás Quintero, su finca de La Carrera, y además compró el primer coche nuevo que llegó a El Golfo, para dedicarlo a taxi, un precioso Opel Kapitán, matrícula TF 11467, por cierto el tercero de esa marca en El Hierro, pues ya habían llegado un poco antes, uno igual propiedad de D. Pancho El Medico, y otra rubia adquirida por D. Fernando Rivera en Val verde, que por cierto todavía circula por nuestras carreteras y cuya matrícula me parece que es TF 9,033.

Unos años después los hermanos Benitez Padrón, naturales de San Andrés, y emigrantes en Venezuela, radicados en Anaco y Maturín, a su regreso adquirieron una parte del complejo agroindustrial conocido como AGUANUEVA, y trajeron a El Hierro el primer coche Mercedes conocido que circulo por nuestras carreteras de tierra, y cuya matrícula era GC 19. 262. Y además trajeron de Venezuela y plantaron en su finca la primer mata de mango que se conoció en nuestra isla, y que todavía sigue allí como testigo del paso del tiempo, produciendo sus frutos tropicales.

Ahora si me lo permite el tiempo voy a hacer un recuento aproximado de las casas de habitación construidas en El Golfo con dinero procedente de los emigrantes herreños radicados fuera, e incluyo
También a las construidas por los emigrantes herreños radicados en las islas mayores de nuestro archipiélago o en otros lugares. De su lectura se puede deducir la influencia determinante de estas construcciones para la transformación urbana de nuestro Valle. Y empezaré desde la costa hacia arriba.

Casa de Juan Armas Gonzalez, Maruca Armas, Andrés Padrón, Amalia Espine, Tomás el mecánico, Goyo Barrera, Carlos Quintero, Juan Amaro, Domingo Lima, Domingo Acosta, Cisa Reboso, Belio,
Yiyo Febles, - 2-Daniel Gonzalez, Pedro Cabrera, Severiano Castañeda, su hermano Pedro, Andrés Arfmas, Eutimio Armas, América Armas, Maruca Gonzalez Padrón, El Sol de España, y su casa de al lado, Juan Armas Castañeda construyó nueve casas para sus hermanos, Jose Acosta, Mario Cejas, D Isidoro, Emérito Padrón Juan Lima, D. B Barbuzano, Da Estela Gonzalez, Donacio Cejas, Antonio Gonzalez, Juan – taller- Amos Barrera, Pedro Casañas, Goyo Barrera - 2- Agustín Méndez, Alberto Febles, Julio Febles, Inocencia Casañas. D Juan el pescador – 2- Liberato Barrera, E. Fleitas, Fernando Espinosa, Urbano Benitez, Juan Zamora , Jaime, Felix el de Lázaro, Luciano Padron Juan de Dios, Goyo..frente a da. Conda, Julin el de Ciona, Cicto Benítez, Ucho Benítez, Inocencio Casañas, Juan Febles, Pedro Cabrera. Jorge Benítez – 3- Antonio Perez, Jose Morales, Cecilio Armas, Domingo Acosta, Julio Fleitas, Juan el de Mari Carmen, Carmelo Morales, Pablo Morales Damian Feb les , Juan Morales, Sebastián Morales, Juan Castañeda, Cesar Febles, Luis Arteaga, Santiago Padron, Luis Padrón, Zoilo Reboso, Andrés Padrón..........

Y ahora cabe preguntarse. ¿ha sido o no determinante la contribución económica de los emigrantes herreños?

Para no alargarme mucho más por respeto a vds. Podríamos incluir las inversiones de los emigrantes herreños en pozos de agua, fincas, etc. Todas ellas de gran volumen.

CONSECUENCIAS DESDE EL PUNTO DE VISTA HUMANO Y SOCIAL DE LA EMIGRACIÓN.
La emigración es un parto muy doloroso, que marca al ser humano creo yo que de por vida, pues desde el mismo momento en que inicia su viaje al más allá, está marcando un nuevo destino, siente el dolor del desarraigo, las familias , amigos, entorno, todo queda atrás, y casi se podría decir que vuelve a nacer. Estos días mi querido nieto Javier cumplió 14 años- un niño todavía naturalmente- y yo al contemplarlo disfrutando de su fiestecita junto a sus padres , abuelos y primos, pensé, con esta edad ya yo emprendí el camino de la emigración a Las Palmas, cosas de la v ida.

Ayer hablando con nuestro alcalde mi amigo de la infancia M Angel, emigrante por largo tiempo a Holanda, hicimos un análisis de los sentimientos que inspira la emigración, tanto al partir, como al llegar al nuevo destino, y también naturalmente al regreso .

Como ejemplos de la intensidad emotiva que la emigración produce, pondré dos o tres ejemplos, como cuando Manuel Espinel con apenas 17 años emigró junto a su padre para La Argentina, y que salieron de su casa de Los Mocanes cada uno con su maletita al hombro camino del Risco de Tibataje, dejando atrás a su madre Amalia y a sus hermanitos . Goyo Barrera también emigró a Las Palmas con apenas doce años a trabajar con los hermanos Padrón Villarreal, y D. Manolo Benítez que también me contaba que con 13 años ya estaba trabajando en Las Palmas, y que estuvo varios años sin venir a El Hierro, y yo mismo como ya he dicho a los catorce años ya estaba fregando vasos y platos en La Churrería Las Tres Puertas del mercado en Las Palmas. Hoy que a los jóvenes les cuesta tanto emanciparse y dejar las comodidades del hogar de sus padres , pueden hacer una profunda reflexión sobre el particular, y tomar debida nota.

Como dato curioso que demuestra la masiva emigración de los años sesenta a Venezuela, citaré a las estirpe de Los Padrones de Isora, que aproximadamente 50 primos hermanos emigraron por esas fechas, y que en Los Llanillos en el verano de 1,963 habían 34 jovencitas, y que en apenas en dos años 30 de ellas se casaron y se fueron para Venezuela.

Nosotros hemos hecho un esfuerzo titánico para formar a nuestros hijos para que no tuvieran que conocer las peripecias de la emigración, nos hemos encontrado que lamentablemente también ellos han
Tenido que emigrar, si bien no en las mismas circunstancias que nosotros.

Yo le conté una vivencia personal, que ya he contado en otras oportunidades y que voy a permitirme repetirla : el día que partí para Venezuela yo tomé la guagua, la primera que hizo el servicio regular ya con calendario fijo los lunes y viernes entre Frontera y Valverde, y cuya matrícula era TF 8,119 en la curva de D. Juan Febles, en El Hoyo, junto la higuera que todavía existe, al lado de la carretera había un pequeño almendrero, yo lo miré fijamente, extendí también mi mirada hacia el campanario y prometí que si algún día volvía a mi isla me pararía en el mismo sitio, y le daría cuenta al almendrero de cómo me había ido. Así lo hice muchos años después, pero me sorprendió, aquel pequeño almendrero ya era un árbol robusto cargado de almendras y no era el que yo me había lleva do impreso en la mente al partir, espiritualmente traté de hablarle pero sentí que no me entendió, porque él había cambiado mucho........y porque yo tampoco era la misma persona, pues en mis largos años de ausencia, luchas y nostalgias, para poder sobrevivir e integrarme en una sociedad distinta, había tenido que despojarme de muchos sentimientos, conceptos y estilos personales, que ya no regresaron conmigo, pues se quedaron alla, repartidos entre tantos y tantos queridos amigos y conocidos, que durante muchos años sustituyeron a nuestros familiares ausentes , y sin duda se apropiaron de una parte de nuestro corazón que se quedó por allá en sus manos ,ese será seguramente uno de los más altos precios que tiene que pagar el emigrante.

Pero al paso de los años, ya empezó en mi familia, como en la de tantos y tantos herreños a hacerse presente el deseo de volver, yo me miraba a diario en las aguas el legendario Orinoco, y recordaba y las comparaba con la Bahía de Punta Grande , y pudo más este deseo, y la atracción de la tierra lejana se impuso sobre nuestros planes de vida futura , sin pensar en promisor panorama económico que allí se me presentaba, pues por sobre todo queríamos mi esposa y yo, que nuestros hijos crecieran al calor de sus abuelos, en nuestra España Inmortal y en nuestra tierra única y milenaria y que ella fuera su patria como lo había sido de nuestros antepasados. La mayoría de quienes no regresaron, mas que nada por darle más importancia al aspecto económico, hoy lo lamentan de veras, y ven a sus hijos ciudadanos de una patria que no es la nuestra, muy convulsa e insegura en todos los órdenes y que no sabemos a donde conducirá .
Mi vida en Venezuela transcurrió en la región de Guayana, allí transcurrieron los hermosos y lejanos años de nuestra juventud, allí nacieron algunos de mis hijos, allí fundamos nuestra Asociación Canaria que nos servía de lugar de encuentro con la colon ia canaria residente en la zona , allí fuimos bien mirados por la sociedad venezolana, nos integramos en su entramado social, y de tantas cosas buenas vividas durante tantos años he de anotar también como nota triste, el fallecimiento de seis jóvenes herreños que allí quedaron para siempre, Adalberto Padrón, que su viuda Alicia nos acompaña esta tarde, Juan Carlos Padrón, Santiago Padron, Jose Luis ...el de D. Cecilio.y Juan Gonzalez Morales, y también falleció allí el padre de Adalberto D. Juan. A ellos mi recuerdo emocionado.

No puedo dejar también, aunque de forma breve, de referirme a la emigración de nuestra isla a Gran Canaria y Tenerife, yo que inicie mi andadura de emigrante en Las Palmas en 1,960, como ya dije con apenas catorce años, supe desde entonces de la importancia de la colon ia herreña en la ciudad y en su entramado comercial, porque muchos de ellos ya eran modestos empresarios allí, y además de ejercer en distintas ramas del comercio, distribuían desde entonces los productos del campo herreño, incluso hasta las quesadillas de D Adrian.

En Tenerife, de igual manera varios comerciantes naturales de esta isla se instalaron en comercios de la ciudad, pensiones, etc, y lo hicieron también con el propósito de que sus hijos estudiaran, algo que desde El Hierro no era fácil.

Al regreso de Venezuela, muchos de los herreños nos instalamos en Tenerife, quizás la mayoría de los retornados, ejerciendo también en el comercio, la construcción, y hasta fundaron una línea de taxis que pronto se acreditó notablemente en la ciudad, dándose el curioso fenómeno de que tuvieron emisora de localización antes que la misma policía, me refiero naturalmente a la línea San Marcos que todavía existe y sigue prestando sus eficientes servicios.

Como habrán observado en las paredes de este Centro de Iniciativas y Turismo donde se celebra este acto, he colgado algunas fotos antiguas de mi archivo, en ellas aparecen mi querida madre, mis abuelos, y muchos seres de mi estirpe, además de paisajes pretéritos de nuestro pueblo y de nuestra isla, que han resultado documentos únicos, pues bastantes de ellos los conseguí en Cuba, y que con mucho gusto les muestro en esta exposición como regalo para los presentes, que seguro disfrutaran contemplándolas.

Entre esa colección de fotos aparece una de nuestro maestro Ardevol en 1,960 bailando con su joven y bellísima esposa, Da. Maria Luisa Gonzalez, la he incluido en esta muestra para que los jóvenes le conozcan, pues una calle de Las Lapas lleva su nombre, y las generaciones futuras al preguntar quién fue ese personaje, sabrán que fue un maestro ejemplar que La Providencia nos envió a nuestro pueblo, desde Tarragona, para iluminar son su sabe r nuestras tiernas mentes de niños deseosos de aprender cosas nuevas para nosotros desconocidas hasta entonces, pero que además de sus enseñanzas pedagógicas, nos daba constantes ejemplos y consejos que nos han permitido a sus alumnos transitar por la vida como hombres y mujeres rectos, sin fisuras de ninguna especie, sin practicar la picardía nunca, ni admitir los abusos o componendas de nadie, y sobre todo haciéndonos saber que el bienestar económico es necesario, que tenemos que luchar por el intensamente para sacar adelante a nuestros hijos, de la mejor manera posible, facilitándoles sus estudios y formación , pero al mismo tiempo advirtiéndoles que hay valores morales de mucha mas importancia que los caudales acumulados a lo largo de la vida, y que al fin de cuentas se quedan aquí cuando Dios nos llame, como ha sucedido siempre.
Muchas gracias y buenas tardes, si no les he defraudado del todo se han cumplido mis humildes deseos de contribuir en algo a la buena marcha de nuestras ascentrales fiestas del verano.

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