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CONFERENCIA PRONUNCIADA POR DONACIO CEJAS EN EL COMPLEJO CULTURAL MUNICIPAL DE LA CUESTA CON MOTIVO DE LAS JORNADAS CANARIAS ORGANIZADAS POR LA ASOCIACION CULTURAL ARIFERIN, EN EL DIA QUE LE CORRESPONDIÓ A LA ISLA DE EL HIERRO

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Gracias por esta invitación, pero naturalmente muy precipitada, pues me llegó ayer, y no me ha dado tiempo de preparar y ordenar los temas, por lo tanto ruego a los presentes la necesaria comprensión para este humilde charlatán .

A mi regreso de Venezuela, después de una larga ausencia de casi treinta años, me surgió la idea, aprovechando la generosidad del querido y fallecido amigo Leoncio Morales, cuyo recuerdo no se extinguirá por mucho tiempo en nuestra isla, pues fue grande en acciones y sueños para nuestra tierra, de colaborar en su revista La Voz de El Hierro, con un estilo diferente, no para hablar de acontecimientos del momento, sino de contar con la mayor veracidad posible, sucesos, anécdotas, hechos, etc que había yo vivido en mi niñez, y otros que los había oído contar por aquellos tiempos a los mayores del momento, y que de alguna manera formaba parte de la historia de nuestra isla nunca contadas, y que por lo tanto estaban ya casi en el ostracismo mas profundo. Al mismo tiempo he ido recordando a personas de aquella época de mis primeros años de vida, que de alguna manera fueron con sus acciones, muy determinantes para el vivir actual de El Hierro, pues con mucha frecuencia los jóvenes y no jóvenes del presente caen en ña falsa creencia de que la vida empezó el otro dia y que el pasado no tiene importancia.

Mis numerosas crónicas, cerca de las doscientas, se han referido con frecuencia a las costumbres de nuestra isla, su modo de vida en décadas pasadas, el fenómeno de la emigración con sus consecuencias, sus ventajas e inconvenientes , la organización social y económica de sus habitantes, que lograban subsistir casi sin el uso del dinero, el nomadismo- las mudadas- entre los pueblos altos y las costas, como recurso fundamental para su supervivencia, el trueque lo los productos del campo por otros, o por pescado, sal higos, garbanzos y judías, tea, etc. Las grandes luchadas de en los pueblos durante sus fiestas patronales siendo la primera luchada importante del año la de San Pedro en El Mocanal, seguida de las de San Lorenzo y Candelaria en Frontera, Los Remedios en San Andres, La Paz en El Pinar, terminando la temporada con la luchada del dia de Los Reyes el 24 de Septiembre en La Dehesa, Sabinosa y Tigaday, las vendimias que movilizaban a las familias con sus bestias durante los meses del verano, empezando en primeros de Agosto y terminando alla por finales de septiembre, las muertes de cochino, acontecimientos familiares de dulces recuerdos, los bailes en los casinos repartidos por toda la isla, las producciones agrícolas mas importantes, como eran las uvas para la elaboración del vino, con cuya venta cada año generaba una entrada de dinero en los hogares, y que se usaba para pagar las deudas en las tiendas y comprar las ropitas para las fiestas , los higos pasados, alimento básico en la dieta de los herreños entonces, los duraznos cultivados principalmente en El Golfo cuyo fin principal era la exportación, los temporales de agua y sus dolorosas consecuencias, las primeras academias fundadas en los pueblos para que los niños y niñas accedieran al bachillerato , la labor impagable de los maestros y maestras, que sin medios lograban impartir sus enseñanzas con grandes resultados, y donde junto a las materias de pedagogía no se olvidaba la asignatura de Urbanidad , ahora tan echada en falta entre los jóvenes y niños, nosotros los niños de mi tiempo en Frontera tenemos siempre el recuerdo agradecido de nuestro querido maestro D. Francisco Ardevol Blanch, que fue una bendición para nuestro pueblo, los sacerdotes o curas párrocos entre los que se ha destacado siempre D. Jose Segura Ojeda, ningún otro sacerdote ha logrado conectar con sus feligreses como D. José, y que logró entre tantas cosas buenas parfa Frontera, y con el apoyo del alcalde del momento D. Mauro León Padrón- mi recordado tio- convencer a D. Matias Castañeda Padrón emigrante herreño residente en Cuba y que vino de paseo a El Hierro en 1,952 , para que recabara dinero alla en las provincias de Matanzas y La Habana entre sus familiares y conocidos, para que se pudiera construir un nuevo campanario en Frontera, y lo mismo se le pidió a su hermano D. Andres Castañada Padrón, ilustre abogado cubano, y ambos respondieron y mandaron poco tiempo después 90,000 ptas que fue lo que pudieron recolectar, y que sirvió para la construcción del esbelto campanario de nuestro pueblo que hoy se alza sobre la montaña roja de Joapira, y que es símbolo del pueblo y del municipio. Siendo momento también para recordar que en 1,948 ellos mismos a sus expensas mandaron construir los muros que protegen y rodean el Santuario de La Virgen de Los Reyes en La Dehesa , así como los cuartos para el descanso de los romeros

He hablado también repetidamente de las producciones de vino y duraznos en el Valle de El Golfo, y que era la base del sustento de la mayoría de sus habitantes. He hablado de la evolución del correo en nuestra isla, que recuerdo los carteros D. Miguel y D. Juan Ávila que a lomos de unos burritos llevaban y traían la correspondencia a nuestro valle, las oficinas estaban una en Las Lapas en casa de D. Antonio Barrera, y otra en Tigaday en casa de D. Floirán en La Ladera, he hablado de la evolución de los transportes, desde los primeros camiones, camiones guagua los días de correo como sucedía con el Austin TF 7,112 propiedad de Los Villarreales, y después D. Luis Barrera con su Austín TF 9,370, . He hablado extensamente de los hermanos Padrón Villarreal, D. Silvestre, D. Santiago , conocidos allí como Los Villarreales, propietarios entonces del pozo de Aguanueva, y que con su generosidad regalaron toda el agua que se necesitó en nuestra isla en los tristes años de la seca allá por 1948-49. He hablado de la exportación a Tenerife y Gran Canaria del vino, de los duraznos, de los higos pasados, y parece que por gestión de D. Silvestre Padrón Villarreal, siendo concejal del Ayuntamiento de La Frontera, y alcalde D. Tomás Rodríguez Zamora, se obtuvo de el Cabildo de Gran Canaria la exoneración de tributos de entrada a los productos agrícolas procedenes de El Hierro, y esa ha sido, creo yo, una de las razones por la que la corriente comercial entre El Hierro y Gran Canaria ha sido siempre tan constante e ingtensa, posiblemente incluso mayor que a Tenerife, donde nunca se logró esa concesión tan importante.

He contado algunas historias de nuestros emigrantes en Venezuela, y he resaltado la importancia que tuvieron sus remesas económicas desde allí para sus familiares aquí, ayudándolos en aquella difícil época, e invirtiendo también muchos de ellos en su valle de El Golfo, formando fincas de nuevos cultivos que hoy son el emblema de nuestro pueblo, y si otras zonas de la isla no se desarrollaron fue precisamente por que los naturales de otros pueblos no siguieron nuestro ejemplo, digo esto por que a veces la gente puede pensar que el desarrollo de El Golfo fue un fruto silvestre. La forma de proceder de los emigrantes de El Golfo en este aspecto será sin duda la mejor manera de demostrar nuestro patriotismo callado sin estridencias pero eficaz y determinante.

Si no ponemos , por ejemplo, a revisar las casas de nueva construcción en Frontera, desde los bajos de Los Mocanes hasta Belgara, Tigaday, Los Llanillos incluso Sabinosa, nos encontraremos que la mayoría de esas construcciones son propiedad o fueron construidas por vecinos residentes fuera del pueblo y de la isla, además, siempre que en El Hierro ha sido necesaria la colaboración económica de sus emigrantes, estos invariablemente han respondido de manera ejemplar y generosas, hay muchos ejemplos de ese proceder tan patriótico, entre tantos nombraré su contribución con El Padre D. Antonio María de dulce recuerdo en nuestros pueblos, para la compra de el inmueble donde sigue funcionando La Sociedad Recreativa conocido como Casino de San Andrés, posiblemente de no haber sido por los emigrantes no se hubiese podido realizar esa compra, que ha quedado como patrimonio para el pueblo. Recordaré que años después D. Antonio Maria hizo una gestión singular en el norte de Tenerife levantando templos y centros culturales y culminando con El Hogar Santa Rita en Puerto de La Cruz, su ultima obra casi universal antes de ser llamado por El Altisimo a su descanso eterno.

He hablado de los bilarines de nuestros pueblos, que con su colorido y su estampa han dado a lo largo de los tiempos una peculiar visión a nuestras fiestas y procesiones religiosas, y es posible que los niños de épocas lejanas, recientes y actuales hayamos grabado en nuestro cerebro y en nuestros corazones como primer huella, el cadencioso sonido de los pitos y tambores, y será por ello por lo que esas marcas las llevamos impresas por toda nuestra vida todos los herreños de antes y de ahora, pues en cualquier lugar que el destino haya aventado a un herreño, cuando oye a los bailarines se siente transportado a tiempos pasados, a sus verdaderas raíces en nuestra querida isla, lugar de nuestro nacimiento.

Nuestros hijos, muchos de ellos no nacidos en El Hierro, casi todos se han hecho bailarines y han venido soñando con las fiestas del verano en sus pueblos para acompañar y colaborar con su presencia bailando en las procesiones, lamentablemente – es hora también de decirlo- en los últimos tiempos se les ha restringido esa presencia y participación, lo cual ha sido muy doloroso para nosotros sus padres, pero asi es la vida.
Lo mismo he escrito de las grandes luchadas en Caracas, cuando nuestra juventud hubo de tomar el siempre doloroso camino de la emigración, se agruparon allí y fundaron buenos equipos que competían con otro de Tenerife y demás islas, y se deber recordar que por toda la geografía venezolana proliferaron centros canarios, donde nos reuníamos los fines de semana y en días de fiestas de nuestras islas, para mitigar en parte las secuelas de la nostalgia y de la distancia y soledad a que se ve sometido el emigrante.

Nada ha podido ser mas gratificante para el emigrante, que la sensación experimentada en los momentos del regreso, el encuentro con los familiares y amigos, con la tierra y los paisajes añorados durante tantos y tantos días y noches bajo un cielo distinto.

Debo antes de terminar, y puesto que nos encontramos en Tenerife, y en particular en La Cuesta donde muchos de nosotros tenemos asiento permanente, y donde la Asociacion de Mujeres Herreñas tan dignamente nos representn y se hace presente, agradecer en notro de todos los herreños, el calor, el cariño y la generosidad que siempre hemos encontrado en esta isla del Teide, que por ser el mas alto de España nos cubre y abriga a todos los canarios.

Aquí ensaña y practica el grupo de bailarines herreños liderado por varios paisanos entre ellos el querido Daniel, ese grupo se hace presente en varias fiestas de pueblos de Tenerife, y también en su nombre agradecemos la facilidad que siempre han encontrado para sus ensayos en encuentros aquí.

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